
La sesión constitutiva fue presidida por el popular Manuel Fraga en su condición de senador de más edad, 84 años. El veterano político dio gracias a Dios por permitirle alcanzar una edad que le habilitó para ejercer de maestro de ceremonias en la cámara alta y, adelantándose a los deseos de Rojo, pidió a las alturas «vivir lo suficiente» para poder ver la «tan famosa» reforma del Senado. Fraga es, por ahora, uno de los pocos dirigentes del PP que defienden la modificación de la cámara alta, un cambio por el que aboga desde hace dos décadas.
Novedades
Después, en su primera intervención, el socialista Rojo defendió acometer «una reforma general» de la cámara para que sea «más coherente con la realidad autonómica y más acorde con la España de hoy». El presidente, que intercaló en su discurso frases en catalán, euskera y gallego, consideró que el Senado tiene que introducir «novedades» en sus funciones y en su composición. Reclamó asimismo la búsqueda de fórmulas «más sencillas y prácticas»« para hacer el debate sobre el estado de las autonomías más ágil y llevadero. Este debate debería celebrarse una vez al año, pero en los cuatro años de la pasada legislatura sólo hubo uno. Rojo también pidió acabar con «la innecesaria confrontación» entre grupos políticos porque con ella se avivan «los demonios de la intolerancia» y aflora «la ira».
La puesta en marcha del Senado para esta legislatura contó con menos morbo que la constitución del Congreso, pero tuvo momentos más emotivos. Como la evocación que hizo Rojo del senador socialista navarro Carlos Chivite, fallecido el lunes en Pamplona, al que calificó de «político honesto y trabajador incansable». También tuvo un recuerdo para las víctimas del terrorismo, con una referencia especial al ex concejal socialista Isaías Carrasco, asesinado por ETA el 7 de marzo en Mondragón.
Elecciones
Antes de estos homenajes, la cámara alta había reelegido a Rojo por mayoría absoluta. También continuarán en sus cargos el socialista Isidre Molas, quien obtuvo 131 votos para seguir de vicepresidente primero de la Mesa, y el popular Juan José Lucas, que gracias a las 114 papeletas obtenidas se mantendrá como vicepresidente segundo. La secretaría primera fue a parar a la socialista Carmen Alborch (132 votos), la segunda al senador de CiU Jordi Casas (130) y la tercera y cuarta para los populares Matías Conde (115) y Ramón Rabanera (113).
Con estas votaciones, el senador del PNV Iñaki Anasagasti se quedó sin la secretaría que ostentó en la pasada legislatura. Este mal trago fue compensado con el préstamos de hasta seis senadores del PSOE para que los nacionalistas vascos, con sólo cuatro representantes en la cámara alta, puedan formar grupo propio. Los socialistas también cedieron tres senadores a CiU para que los sumaran a los siete suyos y también reunir su grupo. Los nacionalistas catalanes desestimaron de esta forma la oferta de Esquerra Republicana que ofrecía a sus tres representantes para constituir un grupo catalanista.





