Decidió disolver su grupo, los Trogloditas, porque, tras la muerte de Guillermo Martín en 2006, sólo quedaba un miembro original en sus filas y consideraba «absurdo mantener un nombre sin su esencia por cuestión de ética y una falta de respeto al pasado del grupo», explica Loquillo con su nuevo disco en las manos, inspirado en la coctelería madrileña Balmoral.
Fue un lugar donde políticos, músicos y pintores se reunían en torno a interminables tertulias y en el que, durante mucho tiempo sucedieron momentos de la vida del rockero catalán: «Era la patria para un exiliado como yo y parte de la historia del Madrid que conocí», recuerda el músico en un hotel situado a escasos metros de aquel local que ahora le sirve de reivindicación y metáfora.













