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Los riojanos, al rebufo de los bajos precios y de un interés creciente por salir de las fronteras, han creado una red de vínculos con localidades próximas para disfrutar de sus vacaciones. «Zaragoza es el aeropuerto más cercano a Logroño que opera con Londres y también el más barato», explica Enrique, un logroñés que trabaja para una oenegé de la capital británica. «Puedo volver a casa aunque tenga pocos días de descanso», añade.
De la misma forma, Ana también se decanta por viajar a Santander, aunque haya que combinar un autobús directo a Bilbao y otro que desde la capital vizcaína viaja al aeropuerto cántabro, para volar. «Ya fui a Alemania el pasado verano desde Santander y ahora tengo previsto un viaje a Roma», indica esta estudiante.
«Si lo reservas con tiempo puede que te salga por menos de 30 euros la ida y la vuelta, aunque con los autobuses sube hasta 50. Aún así, sigue siendo un regalo. Pero, de todas formas, me gustaría mucho más poder salir de Logroño y que viniesen turistas aquí», añade.
Además de Zaragoza y Santander, y el tradicional Bilbao, al 'mapa' de aeropuertos de partida para los riojanos se han sumado otros muchos aeródromos lanzadera, como Biarriz, ya en Francia, pero a poco más de dos horas de la capital riojana, Gerona y Reus, en los que se centralizan las operaciones mediterráneas de bajo coste, o Valladolid, con vuelos a diversas capitales europeas.
Estos aeródromos secundarios han visto cómo se disparaba su popularidad al ritmo de las subvenciones millonarias que exigen las aerolíneas de bajo coste para implantar una de sus bases de operaciones.
El Gobierno de Cantabria, por ejemplo, firmó la pasada semana un convenio con la irlandesa Ryanair de 16 millones de euros y cinco años de duración. De esta forma, Cantabria garantiza que la compañía siga manteniendo y amplíe destinos para «promocionar turísticamente» a Santander.











