
Estos días han vuelto a entrar a sus casas. Han podido recobrar algunas de las cosas que dejaron atrás ese viernes, pero ya nada será igual para ninguno. Han sido realojados en pisos que les ha buscado el Ayuntamiento, que se hará cargo de la fianza y el alquiler hasta que se lo sufrage el Ministerio. «Al menos -confiesa Wilson, uno de los afectados- las cosas se están arreglando con mucha rapidez. Eso, y poder vivir todos juntos, nos da fuerza para seguir adelante». Wilson Torres, colombiano de 36 años, vive ahora en el B5 junto a su mujer y sus dos hijos. «En todo momento hemos recibido amabilidad y atenciones, así que sólo puedo tener palabras de agradecimiento», explica.
Juana y Francisco también se han trasladado ya con sus dos hijas a la que va a ser su casa durante los próximos meses. Es-tos días han tenido que volver a su piso de la Plaza de la Constitución número 1 para recuperar parte de sus pertenencias y hacer algo más acogedora su nueva vivienda. «Es muy duro porque son muchas las cosas que la explosión destrozó y que no vamos a recuperar nunca», resume Juana. Hay tantos escombros en su habitación, que ni siquiera ha podido acceder a las mesillas y coger su ropa. «Por lo menos -dice- la casa que nos han dado es muy grande y no le falta de nada, bueno, sólo dar de alta a la calefacción y un microondas, pero qué le vamos a hacer».
El matrimonio formado por Blas, de 61 años, y Gloria, 60, pasó ayer la primera noche en su vi-vienda de realojo. De su hogar en la calle Gallarza han podido recuperar la mayoría de sus pertenencias, incluidos objetos personales con valor sentimental, que también les acompañan ahora en su nueva vida. A pesar de lo difícil de su nueva situación, Blas destaca que «hasta el momento todo están siendo facilidades, sobre todo por parte del Ayuntamiento». «Sólo espero que hasta que nos recuperemos del todo, sea siempre así», subraya.














