Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
RSS | ed. impresa | Regístrate | 7 octubre 2008

Más Actualidad

CARTAS
'Volvieron' el Cristo
01.04.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Pasea paseando por el 'paseo' de los Muros del Carmen y Cervantes (una de las zonas más transitadas, entre el Casco Antiguo y el Logroño moderno), me sorprendió, el pasado 19 de marzo, un numeroso grupo de ciudadanos viandantes contemplando una escena, sencilla pero cargada de emotividad y sentimientos logroñesistas: una joven sobre una escalerilla colocaba, con hartas dificultades, la restaurada imagen de un Crucificado en la modesta hornacina de la esquina de la calle del Cristo.

Pregunté y alguien, jubilosamente, me aclaró (sic): «¿Han vuelto el Cristo a su sitio !» (trono y mirador, diría yo). Y es que debían ser bastantes los ciudadanos que temían que, con tantos cambios sociológicos e ideológicos en los regentes de la ciudad, con tanto cambio de placas y símbolos condenados por la «memoria histórica» de marras, habían decidido eliminar tan sacro y popularísimo simbolismo de un sentir enraizado, no sólo en la cristiana población, sino en el pueblo llano y logroñés hasta las cachas. Afortunadamente, era verdad lo que los regentes habían contestado en su momento: «Se ha retirado para restaurarlo». Y así han cumplido, precisamente en unas fechas la mar de oportunas: era Miércoles Santo, y no se podía sustraer a nuestro Cristo de presenciar y presidir las comitivas procesionales que en esta santa semana por allí discurren. Todo en orden, pues, y todos tan contentos.

El oportuno y buen fotógrafo de este periódico, Juan Marín, dejaba testimonio gráfico de la escena que, en algunos momentos, mereció el aplauso de la concurrencia. Y su periódico, naturalmente, dejó destacada constancia del momento, que, repito, no por sencillo, carecía de un gran contenido logroñesista. Porque este modesto Cristo (no sé su valor artístico, pero sí su gran valor sentimental, hasta el punto de que puede ser equiparable con otros afamados de nuestra ciudad, como el de Palacio, La Redonda o San Bartolomé) ha presenciado el discurrir de no sé cuántas generaciones de la vida logroñesa y el espectacular desarrollo de nuestra ciudad, desde su celeste tribuna, en uno de los enclaves históricos significados. Por ello se me antoja este Cristo como un «abrazo» de amor, unidad y convivencia ciudadana y sociopolítica entre el Logroño de ayer y el de hoy.

Así que este humilde, pero «grandioso» Crucificado de la amadísima y archipopular calle del Cristo no podía haberse ido, tenía que volver. Y «vuelto» está. ¿Bienvenido a casa, buen amigo y hermano!
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios

Comparte esta noticia

¿Qué es esto?

Encuesta

¿Cree que los profesores están suficientemente protegidos?

Vocento
SarenetRSS