O sea: que si algún valiente se decide a comprar el Logroñés, éste es el momento. Sin tratar con Hortelano ni buscar mediadores extraños ni dar otros rodeos: basta con meter su oferta y el cheque/aval en un sobre, conforme al modelo oficial establecido al efecto por la Tesorería General de la Seguridad Social, y presentarlo antes de las 14 horas del 19 de mayo. Un día después, a las diez de la mañana y en la calle Sagasta, 2 de Logroño, se celebrará la subasta, en la que se abrirán las plicas y donde todavía se podrán presentar posturas verbales. En la sala, se podrán formular propuestas que superen el 75 por ciento del tipo de enajenación, tras constituir en el acto un depósito del 30 por ciento.
Si hay comprador, todas las acciones que Escuela Internacional de Fútbol posee del Club Deportivo Logroñés pasarán a otra persona. Hortelano habrá dejado de ser entonces el propietario de la entidad y el nuevo dueño, para serlo eficazmente, tendrá un plazo de cinco días para abonar (mediante ingreso en cuenta, por transferencia bancaria o con un cheque) la diferencia entre el precio final de adjudicación y el importe del depósito ya constituido.
¿Cuánto vale esto?
La Tesorería ha valorado las acciones del Logroñés que posee Escuela Internacional de Fútbol en casi un millón de euros. Pero no será necesario cubrir ese montante para hacerse con la entidad blanquirroja. Según indica el Reglamento General de la Recaudación de la Seguridad Social, a cuyas reglas de adjudicación se ajusta la subasta, «se aprobará el remate en favor de la mejor postura cuando ésta supere el 60 por ciento del tipo de la subasta o cuando, siendo inferior, cubra al menos el importe de la deuda, incluyendo recargos, intereses y costas causadas». El texto incluso permite «el remate en favor de una mejor postura inferior al 60 por ciento» siempre que supere al menos el 25 por ciento y tras una resolución motivada del director provincial de la Tesorería General de la Seguridad Social.
Hortelano todavía no ha dicho adiós al club. Incluso puede detener la subasta, aunque para ello deberá rascarse el bolsillo: «La subasta se suspenderá en cualquier momento anterior a la adjudicación de bienes si se hace el pago de la deuda, intereses, recargos y costas del procedimiento». Pese a que el anuncio de subasta concede la posibilidad de que el deudor -o sea, Hortelano- presente un recurso de alzada contra esta resolución, también indica que «el procedimiento de apremio no se suspenderá sin la previa aportación de garantías para el pago de la deuda». El abogado del club, Alfonso Pérez, rehusó hacer declaraciones, aunque reconoció la existencia del auto de subasta.
Si nadie quiere comprar el Logroñés el 20 de mayo, el Real Decreto 1041/2005 indica que las acciones «podrán ser objeto de una segunda subasta que se celebrará en las mismas condiciones de la primera». Es el director provincial de la Tesorería General de la Seguridad Social quien debe decidir si se organiza o no una nueva subasta. Si no se hiciera (o si también quedara desierta), las acciones quedarían de nuevo en manos de Hortelano y se levantaría el embargo que pesa sobre ellas.







