
Pocos días antes de que las autoridades de Pristina proclamaran la independencia de esta provincia serbia, Bruselas aprobó el envío de una misión de entre 800 y 1.000 policías y jueces al nuevo país, que deberían colaborar en el establecimiento de las estructuras centrales del Estado. Solana ha reconocido ante los ministros de Exteriores que la puesta en práctica de esta misión, con el consiguiente despliegue de sus efectivos, experimenta dificultades. La transferencia de poderes de la ONU a la UE debería producirse en junio, pero la falta de consenso en el Consejo de Seguridad sobre la independencia de Kosovo constituye un interrogante de talla para el compromiso.
Moratinos insistía en la tesis del Gobierno de Zapatero -y de otros socios de la UE y de la OTAN- según la cual el marco jurídico de Naciones Unidas existente para el Kosovo permite el despliegue de efectivos, tanto bajo las gorras de la ONU con Minuk como de la OTAN con la Kfor.
Sorprendentemente, sin embargo, España esgrimió ayer la necesidad de una transferencia de autoridad de Naciones Unidas a la UE para participar en la nueva misión de paz.
El alto representante de la UE para la política exterior, Javier Solana, reiteró durante la reunión, las «dificultades» del despliegue de la misión europea a raíz de este tema, que afecta a los países que no han reconocido a Kosovo.
«Vamos a seguir trabajando en base a la legalidad internacional», indicó Moratinos. De momento, España sigue presente en Kosovo a través de la KFOR (OTAN) y UNMIK, «porque tenemos el aval de la ONU», explicó Moratinos.





















