
Además, la alarma sobre las partidas de 'mozzarella' de búfala italiana contaminada con dioxinas, sustancias nocivas de los pesticidas y producto de combustiones, parece tocar a su fin. La Unión Europea (UE) se dio este viernes por «satisfecha» con las nuevas medidas de control que Italia ha puesto en marcha tras el rapapolvo del pasado jueves.
Bruselas consideró entonces «insuficiente» la reacción del Gobierno italiano, pues apuntó que debía retirar del mercado los quesos sospechosos y mejorar la vigilancia de las granjas que lo producen. De inmediato, el ministerio de Sanidad italiano cumplió ayer las indicaciones y contentó a la UE para poder cerrar el caso.
La portavoz del comisario europeo de Sanidad, Nina Papadoulaki, volvió a aclarar que los niveles de dioxina hallados no son altos y no representan riesgos para la salud. «Para hablar de verdadero peligro hay que estar expuesto a cantidades cinco o diez veces superiores y no era el caso», explicó.
Más controles
No obstante, hasta que la UE zanjó la cuestión, ayer hubo un nuevo momento de inquietud cuando el ministerio de Agricultura de Francia ordenó bloquear las importaciones de 'mozzarella'. Sin embargo al cabo de unas horas dio marcha atrás, tranquilado por la UE. Japón también retiró el veto cautelar anunciado la semana pasada.
La ministra de Sanidad en funciones, Livia Turco, informó ayer de la decisión del gobierno italiano a la CE en una carta dirigida a la comisaria de Política Sanitaria y de Consumo, Androula Vassiliou en la que proponía a la CE una gestión común de la crisis, aunque resaltó que ni el Gobierno italiano ni las autoridades locales han subestimado el riesgo derivado. «Nuestros servicios veterinarios han intensificado sus controles en toda la región de Campania y, en particular, proceden a una nueva verificación en veinticinco queserías para seguir la pista y retirar del comercio los productos que puedan estar contaminados», según el escrito. La responsable de Sanidad señaló que Italia ha puesto en pie un sistema que impone la retirada y el reclamo de los alimentos no conformes a la norma procedentes de los veinticinco establecimientos que dieron positivo a la prueba de las toxinas.





