
El Gobierno daría por hecho el acuerdo humanitario si las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) dejan en libertad a la mujer, aquejada de leishmaniosis y hepatitis B.
En la noche del jueves (madrugada del viernes en España), el comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo anunció la disposición del Gobierno: «Basta, simplemente, con que de manera inmediata la doctora Ingrid Betancourt sea liberada, para nosotros considerar que el acuerdo humanitario se ha realizado y, en tal sentido, poder entregar los beneficios de la suspensión condicional de la pena a los miembros del grupo guerrillero que se acuerde».
«Nuestro interés, por supuesto, en primer lugar, es la salud de la doctora Ingrid Betancourt, pero creemos que este mecanismo permite que, también de manera inmediata, los otros secuestrados que están en difíciles condiciones de salud y, en general, la totalidad de secuestrados que las FARC mantienen en su poder para realizar el acuerdo humanitario, pueden beneficiarse con este mecanismo», añadió el comisionado.
Luis Carlos Restrepo aseguró que «el Gobierno se ha unido al clamor nacional e internacional para que la vida de la doctora Ingrid Betancourt sea salvada. En este caso no podemos correr riesgos ni hay más tiempo de espera».
La premura y el gesto llegaron después de que un testigo asegurara que en febrero la mujer fue llevada para recibir asistencia en un consultorio de El Capricho, una pequeña población de las selvas del Guaviare. Esta región del sur del país es una de las zonas con fuerte presencia de la guerrilla liderada, supuestamente, por Manuel Marulanda, 'Tirofijo'. Desde su cabecera municipal, San José, salieron los helicópteros de la Cruz Roja que participaron en el rescate de los seis secuestrados canjeables liberados desde enero.
Como un niño de Somalia
El sacerdote Manuel Mancera, afincado en esa área, explicó a un canal de televisión colombiano que «200 a 300 guerrilleros acordonaron el puesto de salud» de la aldea para que Ingrid recibiese atención médica.
La víspera fue el defensor del Pueblo, Vólmar Pérez, quien dio la voz de alarma al asegurar que el estado de salud de Ingrid era «muy, muy delicado». Confirmó que su oficina tenía datos de que la ex candidata presidencial secuestrada en febrero del 2002 había sido atendida en la región del Guaviare. «Me da rubor», subrayó Pérez, «pero alguien me dijo que sus características físicas no distan mucho de las de los niños de Somalia».
Según el defensor de Pueblo, Betancourt está afectada de hepatitis B y leshmaniasis, una infección causada por un parásito transmitido por un mosquito o mosca que puede dejar severas lesiones en la piel y mutilar zonas del cuerpo como las orejas. Tanto los datos del funcionario como del sacerdote coincidían en cifrar la atención sanitaria «entre el 20 y el 25 de febrero».
De inmediato, la Iglesia católica reclamó a las FARC la entrega de Ingrid. A esa suplica se sumaron también los familiares de la rehén y los políticos recién liberados. Todos le piden que no desfallezca y que resista para que pueda reunirse con sus hijos Lorenzo y Melanie.
Las FARC retienen a unas 750 personas, entre ellas a los 40 canjeables, entre políticos, militares y soldados, y tres contratistas estadounidenses a quienes pretenden cambiar, previo despeje de los municipios de Pradera y Florida, por 500 de sus miembros presos.












