
Según informaron mandos de la lucha antiterrorista, el maletero del Honda Civic fue cargado con sendas ollas industriales de 35 litros llenas de explosivos, cuyos restos han sido recuperados por la Policía Científica. Ambas marmitas fueron activadas de manera simultánea, provocando dos ondas expansivas paralelas, que afectaron de lleno al acuartelamiento y a centenares de inmuebles y locales cercanos.
Los terroristas, explicaron este jueves los especialistas, «calcaron» el atentado con coche-bomba, entonces fallido, del 10 de septiembre del año pasado contra la Delegación de Defensa de Logroño. La 'doble bomba' de la capital riojana cargada en un Ford Fiesta, que estaba compuesta por 61 kilos de amonal y cinco litros de líquido inflamable, no llegó a estallar porque los etarras, todavía inexpertos, cometieron un error en la colocación del mecanismo de iniciación al conectar los dos recipientes de cocina, lo que hizo que sólo estallara el detonador sin llegar a activar las cargas explosivas separadas.
Aquel atentado fallido fue el segundo que cometieron Jurdan Martitegi y Arkaitz Goikoetxea, los 'liberados' que lideran el 'comando Vizcaya' acusado de haber cometido trece acciones violentas desde la ruptura del alto el fuego, incluido el ataque contra la casa cuartel de Calahorra .
Los responsables de la lucha antiterrorista apuntan a que el diseño de esta 'bomba doble' es obra de Aitzol Iriondo Yarza, 'Gurbitz', actual responsable de la logística de la banda y presunto responsable directo de este activo comando.













