Los peritos de ambos cuerpos han analizado durante días la voz en castellano que asumió el atentado y la han comparado con otros registros grabados «indubitados» de Goikoetxea. Los agentes no tienen dudas de que se trata de la misma persona porque este terrorista, de 27 años y natural de Baracaldo, tiene un defecto muy marcado en la pronunciación de ciertas sílabas. Goikoetxea hizo la llamada a través de un teléfono móvil, con tarjeta prepago anónima. El sistema de triangulación de antenas de cobertura móvil ha desvelado que el terrorista telefoneó cuando se encontraban a la altura de la localidad alavesa de Maeztu, a 77 kilómetros de Calahorra, y a más de una hora de trayecto, cuando se dirigía a un lugar desconocido del País Vasco por la N-132 para refugiarse.
La identificación de Goikoetxea confirma las sospechas de que el 'comando Vizcaya' estaba detrás de este atentado. Las cámaras de seguridad del propio cuartel grabaron al conductor que abandonó el Honda Civic embutido de explosivos. Aunque en las imágenes no se puede apreciar el rostro, el terrorista supera con creces el 1,80 de altura, la misma envergadura de Jurdan Martitegi, el compañero inseparable de Goikoetxea desde que el pasado mes de agosto ambos comenzaran su particular ofensiva bajo la supervisión del nuevo hombre fuerte de ETA y actual responsable de la logística de la banda, Aitzol Iriondo Yarza.
Los servicios antiterroristas de la Guardia Civil, no obstante, están convencidos de que Goikoetxea y Martitegi, quizás por primera vez, contaron con colaboración activa de, al menos, dos etarras: uno que se quedó a cargo de la vigilancia de los propietarios del Honda Civic, a los que retuvieron en una ladera de la sierra de Toloño, ubicada entre Álava y La Rioja; el otro condujo el coche en el que Martitegi huyó una vez que abandonó el coche-bomba.

















