
Antonio confiesa que ve ahora más cerca el momento en el que Tomás Delgado Bartolomé, el hombre que atropelló y mató a su hijo, se siente en el banquillo para responder de lo que ocurrió aquella trágica noche del 26 de agosto del 2004. El padre de Enaitz recuerda que, a pesar del profundo dolor y la rabia que le produjo la muerte del joven, nunca le deseó nada malo al conductor del Audi hasta que éste, mucho tiempo después, les interpuso una demanda exigiéndoles 20.000 euros por los gastos de reparación del coche. Entonces fue cuando la familia de Enaitz encargó sus propios informes periciales, «que nos reforzaron en la idea de que las circunstancias del accidente no estaban tan claras como decía la Guardia Civil».
«El informe que ahora tiene el fiscal también contradice los datos iniciales -subraya Antonio-. Para mí esto ya es una alegría, porque me imagino que la Justicia tendrá que hacer algo al respecto».
Por otro lado, Antonio se muestra «muy sorprendido» ante las declaraciones del abogado del conductor de Santo Domingo en las que anuncia que su cliente está dispuesto a demandarles a él y a su mujer por injurias. «Creo que siempre hemos sido correctos, quizá excesivamente correctos con él teniendo en cuenta todo lo que nos ha hecho», afirma. «Siempre hemos respetado su intimidad. ¿Que alguna vez, con toda la indignación acumulada, se nos pudo escapar alguna expresión como 'sinvergüenza'? Pues creo que es algo normal y comprensible; está claro que no podemos ir por ahí echándole flores visto cómo se ha comportado él con nosotros».












