Su mujer fue acusada por encubrir el delito. Sobre él pesa también una orden de alejamiento de otra chica de 14 años de Gijón, donde «la extraña pareja» ha residido hasta el 2007. Santiago tiene antecedentes por robo con fuerza. La historia de este matrimonio está grabada en las televisiones andaluzas e impresa en los periódicos, ya que al matrimonio le gustaba sacar provecho de los medios de comunicación. Decían que habían dejado Huelva tras sufrir allí la muerte de una hija en un atropello, motivo por el que recibieron una indemnización de cinco millones con los que se compraron un piso en Las Tres Mil Viviendas de Sevilla. La barriada y el piso los tuvieron que dejar, según decía la mujer de Santiago, porque los vecinos les «levantaron una calumnia» y la Junta les quitó a sus dos hijos, a los que -según se quejaban- no han vuelto a ver.
La realidad de los que ellos llaman calumnia es una historia de abusos de sus propios hijos y de chantaje, en este caso grabada por Canal Sur TV, una pieza que no tiene desperdicio y que a Santiago acabó costándole la cárcel. Según relataba ayer mismo esta televisión, en 1999, en sus servicios informativos, recibieron una carta de un matrimonio sevillano, Santiago y su mujer Isabel, en la que informaban de que su hija era víctima de abusos sexuales, que el agresor era su profesor de gimnasia. Los informes médicos eran falsos. Lo más grave es que no sólo había chantajeado al profesor, que estuvo acusado durante año y medio, sino que los abusos los había cometido él mismo y de forma continuada, tocando los genitales de su propia hija, a la que obligaba a masturbarle, según relata la sentencia que le condenó a dos años y nueve meses de cárcel.
De Santiago e Isabel no se volvió a saber nada hasta que en agosto del 2007 regresaron a Sevilla, se instalaron en una chabola y retomaron el uso de los medios de comunicación para reclamar una casa: «De aquí salimos en ataúd o para un hospital», amenazaban. En ese momento decían que acaban de regresar de Gijón «sin nada». Pero de Gijón sí que trajeron algo: una orden de alejamiento de otra niña, en este caso de 14 años, con la que al parecer Santiago estableció una relación a través de un chat que fue descubierta y denunciada por la madre de la chica.





