
Directores como Erice, Saura, Trueba y Garci son sólo algunos de los realizadores españoles que trabajaron codo con codo con Rafael Azcona, cuya obra adquirió enorme popularidad rápidamente y llevó a la pantalla a actores que alcanzaron tanto prestigio como Pepe Isbert o Jose Luis López Vázquez, entre otros, considerados como unos iconos de una época. José Luis López Vázquez protagonizó El pisito en 1958, en plena época de posguerra, película dirigida por el italiano Marco Ferreri y para la que Azcona escribió sus primeros diálogos cinematográficos.
Su trayectoria humana y profesional partió de la España en blanco y negro de posguerra, y las numerosas películas sacadas de sus ideas obtuvieron galardones en los festivales internacionales, mientras él se mantenía en un segundo plano, sin conceder entrevistas, ni honores que todos le reconocían, entre otras cuestiones porque no le gustaba la vida pública.
Azcona nació el 24 de octubre de 1926 en Logroño, capital riojana que inspiraría sus primeros escritos y dibujos, aparte de un naciente entusiasmo por el cine al que, sin embargo, llegó a su vida por azar.
En 1951 se estableció en Madrid donde fue colaborador asiduo de publicaciones como la revista humorística La Codorniz.
El autor de novelas descubrió que era más «fácil» escribir guiones que novelas, según declaró en su día: «Soy un escritor frustrado; el cine me apartó de la literatura».
Así, embarcó en el cine. Tras El pisito, su siguiente guión fue para El cochecito (1960), de nuevo con Ferreri y con un reparto encabezado por Pepe Isbert. Para Ferreri hizo otros como Ape Regina, Se acabó el negocio, Contrasexo, Marcha nupcial, La audiencia o La comilona.
De su colaboración, iniciada en 1960, con Luis García Berlanga son los guiones inolvidables de Plácido (1961), Las cuatro verdades (1962), El verdugo (1963), Las pirañas (1967), Vivan los novios (1970), La escopeta nacional (1978) y Patrimonio Nacional (1980).
También trabajó con otros realizadores: Carlos Saura (Pippermint Frappé, La madriguera, La prima Angélica y Ay, Carmela), José María Forqué (El monumento y El ojo del huracán), Víctor Erice (Los desafíos)), José Luis García Sánchez (Pasodoble y Tirano Banderas), José Luis Cuerda (El bosque animado), Alberto Latuada (El poder de la mafia)), Luigi Polidoro (Una esposa americana y Huracán) y Fernando Trueba (El año de las luces y Belle époque)).
De su labor con José Luis García Sánchez resultó la saga Suspiros de España y Portugal (1995), Siempre hay un camino a la derecha (1997) y Adiós con el corazón (1999).
Azcona recibió seis Goyas, incluido el Honorífico. A todos ellos se suman los premios al argumento original y guión del Círculo de Escritores Cinematográficos (1963) por El verdugo, al guión del Círculo de Escritores Cinematográficos (1969) por Los desafíos, Premio Nacional de Cinematografía (1982), Premio Ennio Flaiano de Italia (1983), Premio Europa Cine de Italia y mejor guión de Midi-Pyrennes (1997) por Tranvía a la Malvarrosa.
También ha recibido el Premio Max de Artes Escénicas (2001), Premio Internacional Fundación Cristóbal Gabarrón de Artes Escénicas (2006) y Premio Ricardo Franco del Festival de Cine Español de Málaga (2006).
Enamorado de la escena, destaca la versión que hizo del 'Quijote' y una adaptación televisiva de la novela de Marguerite Yourcenar Memorias de Adriano. En 1996 fue homenajeado en Logroño por cineastas y amigos, en un ciclo con el patrocinio de Fundación Caja Rioja y el Instituto de Estudios Riojanos. En 1999 publicó el libro Estrafalario, que reúne tres de sus trabajos (El pisito, El cochecito y Los muertos no se tocan, nene), y en 2007 vio la luz La paella, un guión de los años 80 para una serie de TV. Este título se sumaba a El repelente niño Vicente ((Aguilar, 2005) y Los europeos (Tusquets, 2006), reediciones, como La paella,, de novelas escritas por Azcona en su juventud, en las que el autor retrata los estragos de la represión sobre varias generaciones de españoles.











