
Un soldado iraquí permanece alerta en Bashra, Irak. /AP

Nuri al-Maliki ha llegado a Basora, la cual está esperando la llegada de más seguridad para luchar contra las milicias de Al Sadr

Policias iraquíes aseguran un puesto fronterizo en Basora, al sur de Irak. /EFE
Basora, punto vital del Golfo Pérsico
En los últimos meses, Basora se ha convertido en una ciudad sin ley después de que las tres principales milicias rivales chíes, el Ejército del Mahdi, las Brigadas Badr, del clérigo Abdelaziz al Hakim, y Fadhila o Partido de la Virtud, se hicieran dueñas de facto e impusieran sus propias normas.
Por su situación, Basora es un punto vital porque es la única salida del país a las aguas del Golfo Pérsico, mientras que sus puertos -el de Basora y el de Amiya- son los principales centros para la exportación de crudo.
Además, la mayoría de los yacimientos de petróleo iraquíes se sitúan en la provincia de Basora , desde donde se exporta el 90% de crudo.
La milicia chií Ejército del Mahdi, leal al clérigo radical Muqtada al Sadr, y tropas iraquíes libran los más duros combates en varios meses en las calles de la ciudad de Basora, que se han cobrada ya la vida de 30 personas y que muestran que el sur de Irak está aún lejos de la estabilidad.
La ofensiva, iniciada a última hora de ayer, ordenada por el Gobierno del primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, contra los seguidores de Sadr ha derivado en una escalada de la violencia en Basora, que ha culminado con las amenazas del Ejército del Mahdi de que incendiarán pozos petrolíferos si no se detiene la campaña.
Maliki, que ordenó el ataque tras presidir una reunión con responsables militares y policiales, se ha trasladado a la propia Basora para supervisar personalmente estas operaciones, según ha explicado un portavoz del Ejército británico, el comandante Tom Hollowa. Tal y como ha explicado un portavoz del Ejército iraquí el fin de la ofensiva inciada es "limpiar" Basora de grupos armados.
Al Sadr amenaza con una "revuelta civil"
En medio de los combates, el clérigo radical chií Muqtada al Sadr, que ha culpado al Ejecutivo del "derramamiento de sangre en la ciudad", ha llamado a los iraquíes a organizar sentadas y ha amenazado con una "revuelta civil" en todo el país si los ataques contra sus seguidores por las fuerzas de seguridad iraquíes y estadounidenses continúan.
"Llamamos a todos los iraquíes a que organicen sentadas en todo Irak como primer paso y si las demandas del pueblo no son respetadas por el Gobierno iraquí, el segundo paso será declarar una revuelta civil en Bagdad y en todas las demás provincias", ha afirmado en una declaración leída por uno de sus ayudantes, Hazim al Araji. Asimismo, ha amenazado con un "tercer paso", aunque ha señalado que aún es pronto para anunciar cuál será.
Al Sadr declaró un alto el fuego el pasado mes de agosto y lo amplió en febrero pero los milicianos leales comenzaron ayer una campaña de desobediencia civil para protestar contra el Gobierno de Maliki, al que instaron a responder a sus demandas por lo que consideran el maltrato a su milicia. "Instamos a todas las figuras religiosas, políticas y sociales a que intervengan para detener los ataques contra nuestro pueblo, que han sido respaldados por las fuerzas de ocupación", ha concluido Al Sadr en su mensaje.
Toque de queda y levantamiento de barricadas
Mientras los militares y las fuerzas de seguridad del Gobierno iraquí levantan barreras en algunos distritos de la ciudad, la segunda más grande de Irak y situada a 550 kilómetros al sur de Bagdad, se ha impuesto un toque de queda de 24 horas en la ciudad.
"Sobre Basora hay grandes columnas de humo negro que se pueden observar desde distintas partes, y se pueden escuchar los tiroteos por toda la ciudad", ha dicho por teléfono desde Basora una fuente policial que ha pedido no ser identificada. "En los combates se están utilizando morteros, ametralladoras pesadas y bazookas, y en ellos participan miles de soldados y milicianos", ha añadido la fuente.
Un portavoz de la oficina de Muqtada en Basora, Ahmed al Ali, ha acusado a Maliki de buscar la destrucción del Ejército del Mahdi, en declaraciones al canal de televisión qatarí Al Yazira. Según las fuentes policiales, la División 14 del Ejército iraquí, con base en Zubair, norte de Basora, ha sufrido un ataque, al parecer, proveniente de la milicia de Muqtada.