
- ¿Por qué el interés del CSIC por este centro?
- Por varias razones. La Rioja era la única autonomía en la que no teníamos presencia física. El vino es uno de los espejos de España en el exterior y La Rioja es emblemática en ese sentido, con lo que, además de saldar una deuda moral, participamos en un proyecto consistente y de interés para nosotros.
- ¿Qué es lo que pueden aportar sus investigadores y la institución?
- Las ciencias agrarias son una de las ramas más competitivas del CSIC. Nuestra investigación en esta campo está un 20% por encima de la media europea. El CSIC es el mayor organismo público de investigación en España, tanto en conocimiento como en excelencia. Nuestros recursos humanos suponen el 6% del conjunto de investigadores españoles, pero somos responsables del 50% del conocimiento de la excelencia. También somos competitivos en la transferencia, ya que somos la entidad que más patentes materializa y hemos firmado casi 2.000 convenios de colaboración con el sector productivo, la institución europea que más, sólo por detrás de Cambridge.
- ¿Qué objetivos se plantean para el ICVV de La Rioja?
- El objetivo es la apuesta por la excelencia en el vino y la vid. Burdeos tiene un organismo parejo en funcionamiento e Italia trabaja en una iniciativa similar. Hemos de ser capaces de liderar un movimiento investigador europeo entre estos tres centros capaz de competir con EEUU, Australia, Sudáfrica o Latinoamérica, que nos llevan ventaja en este campo.
- ¿Sabe o intuye por donde irán las grandes líneas de investigación?
- Básicamente hacia la incorporación de nuevas áreas de investigación de la vid y de la enología, como la genómica y todas aquellas nuevas tecnologías que tengan un papel fundamental en nuevos tratamientos enológicos del vino. Habrá dos áreas definidas, una la vitícola, con el análisis genómico, la biología de la vid, los agentes patógenos, plagas y viticultura de precisión entre otros temas, y una segunda enológica, con la microbiología y la biotecnología, la salud y la seguridad alimentaria.
- ¿Cómo llegará este conocimiento a las empresas?
- Vamos a poner en marcha una oficina de transferencia de tecnología y para ello necesitamos que participe el sector productivo. La implicación de las bodegas es clave, así como de las instituciones. La ubicación de un centro de estas características en Rioja es perfecta. Desde el Instituto vamos a tratar de conseguir proyectos de investigación de ámbito nacional y europeo.
- ¿Y los investigadores?
- Habrá un proceso riguroso de selección. En el CSIC contamos con profesores que trabajan las áreas de biología de la uva y las plagas, por ejemplo, pero habrá un consejo rector que elegirá a los mejores. El consejo rector estará integrado por dos miembros de cada socio [Gobierno regional, Universidad de La Rioja y CSIC] y luego se nombrará un director y dos vicedirectores cuya función será captar recursos y que se ejecuten.
- ¿Cómo está la investigación en España?
- En 20 años hemos dado un salto extraordinario y hemos multiplicado por diez la producción científica, pero seguimos arrastrando un importante retraso. En cuatro años hemos duplicado el presupuesto y más que doblado la captación de jóvenes investigadores para duplicar también la producción científica actual. Lo que necesitamos es una apuesta por la excelencia y la calidad y además tenemos que abrir nuestra imagen de la ciencia a la esfera internacional incorporando científicos, internacionalizando el trabajo y desburocratizando la gestión.











