
CAJARIOJA - OURENSE85 59
Porque la partida se jugaba en defensa. En la del Caja Rioja, es decir. Sala mandó a sus hombres a la cancha con un destino común: Nick Moore. Cegar el juego del base americano del Ourense, ex del Caja, era la prioridad, y así se hizo. Moore no tuvo ni un tiro claro en todo el partido, y nunca veía clara la salida del bloqueo. El base de Ourense sufrió un calvario, y casi desapareció del encuentro en los primeros minutos, cuando se encontró ante un David Mediano inmenso.
La otra gran baza de los gallegos, o eso se pensaba, era Ed Nelson, un pivot blanco grandote y muy móvil, que se pasó los cinco primeros minutos pegándose con Chufi Rodríguez. Ourense, entonces, sólo parecía tener un guión: de Moore a Nelson, y sálvese quien pueda. Pero el Caja defendía mejor, y también atacaba mejor, con Wells y Mediano marcando las primeras diferencias (15-5, minuto 5).
Pero se sentó Nelson, y Ourense empezó a tener, curiosamente, más opciones. Los gallegos hicieron la goma (15-14), pero cuando la defensa local funcionaba, sufrían mucho. Así llegó el 23-16 del primer cuarto, pero sólo era el principio: un 12-0 en el segundo, coincidiendo con un rato en que Moore se fue, cojeando, al banquillo, abrieron el marcador: 41-24. Ourense sólo funcionaba con triples aislados de Primc, y con eso no consintieron que el marcador se fuera más allá del 46-32 del descanso.
Acabado
Pero, en realidad, el partido se había acabado ya. El Caja Rioja había impuesto una marcha en defensa que ya no dejaría, convirtiendo la vida de Moore en un infierno, y dejando a los pivots gallegos en un continuo sinvivir.
El tercer cuarto amplió el hueco. Entre Chufi y Johnson se lo llevaron por encima de los veinte puntos, mientras los actores secundarios aparecían para apuntalar las cosas: Herrero, con 9 puntos sin fallo, o Hilliman, con una intensidad defensiva que contagia al equipo.
La cosa se fue pronto por encima de los 24 puntos, y la única emoción era ver hasta dónde llegaría. Al final fueron 26, con alegría para la parroquia: gran asistencia final del chaval de la casa Borja Arévalo para que otro logroñés, Antón, cerrara el capítulo.
El Caja es cada vez más intenso. Ya es quinto.







