La propuesta pretende dotar a la UR de los siguientes centros: Centro de Investigación Aplicada y Multidisciplinar del Vino y de la Agroalimentación en la Universidad de la Rioja (CIVA), Centro de Investigación y Desarrollo de Derechos Fundamentales, Políticas Públicas y Ciudadanía Democrática, Centro de Investigación en Síntesis Química (CISQ), Centro de Investigación en Lenguas Aplicadas (CILAP) y, por último, el Centro de Investigación Aplicada en Informática, Estadística y Matemáticas (CIEMUR).
El convenio aprobado ayer por un importe de 141 millones de euros en 4 años, se corresponde al protocolo que ya firmaron en el 2007 el rector de la UR, José María Martínez de Pisón, y el presidente del Gobierno regional, Pedro Sanz, según recordó la UR en un comunicado. «El convenio pretende dotar de estabilidad financiera a la UR, en capítulos como la docencia, la investigación y la gestión», explica la UR, de modo que se establecen «unas condiciones de financiación mínimas" para los próximos cuatro años.
El convenio especifica que para el funcionamiento de la UR se destinarán 117,5 millones de euros; a investigación 6,4 millones de euros; a inversiones en infraestructuras (como la cuarta fase del Centro Científico Tecnológico, la biblioteca o el campo de experimentación agrícola y otros proyectos) con una partida de 15,4 millones de euros.
Además, se establece un marco de trabajo para la propuesta y financiación de nuevos proyectos y programas orientados al desarrollo y mejora de los servicios de docencia e investigación que presta la UR. Último jueves antes de Semana Santa y, como cada año, Peritos llegó a Logroño. Parece que esta festividad tiene firmado algún tipo de pacto con Apolo, Dios del Sol, para que el astro aparezca en su máximo esplendor en todas las ediciones de la festividad.
Desde primera hora, el entorno del Complejo Científico Tecnológico (CCT) se fue llenando de chicos y chicas de variadas edades. Para el mediodía, los jardines ya estaban prácticamente repletos y los más rezagados tenían que ingeniárselas para encontrar un sitio donde acampar. La mayoría acudía con la comida y, sobre todo, la bebida ya comprada: algunos la llevaban en neveras; otros, en papeleras e incluso algunos en una pequeña piscina con hielos. Para los más despistados, hubo una barra donde adquirir alcohol.
Al compás de la música del DJ, fue transcurriendo la tarde entre alcohol y bailes hasta dejar paso a una noche en la que la fiesta continuó por las zonas tradicionales de fiesta de Logroño.











