
Además de todo esto, que no es poco, también a ambas les une su afán emprendedor, una virtud que les ha unido en una empresa que habitualmente está más relacionada con el mundo masculino y que las ha convertido en unas de las pocas mujeres que tienen la posibilidad de regentar una ganadería de reses bravas.
Listas para el verano
Su ganadería, que se inaugurará próximamente, está situada a cinco minutos del casco urbano de la localidad navarra de San Adrián. Muy cercanas al cementerio adrianés, cuentan con 217 hectáreas que están arrendadas por un periodo de 20 años. Con su ganadería, denominada Egea en homenaje al río que transcurre por la localidad, irrumpen así en un sector de tradición masculina y se dedican, además de a su familia, a labores que en otro tiempo sólo hubiesen sido de hombres, como vacunar a las vacas o alimentarlas. Para estas actividades diarias, las jóvenes empresarias ya se han hecho con todo lo imprescindible, entre otras cosas ya han adquirido un carro mezclador y una pala telescópica para darles de comer a los animales.
Así las ciento veinte cabezas de ganado que poseen estas dos mujeres y amigas en la actualidad estarán listas para este próximo verano y serán muchos los riojanos y navarros que disfrutarán en los encierros y las diferentes lidias durante las fiestas de los pueblos del ganado criado por estas dos mujeres, todo un ejemplo de afán y carácter emprendedor.











