
El asesinato dobló de dolor a la familia socialista y conmocionó al resto de las fuerzas políticas, que de inmediato suspendieron los últimos actos públicos con los que pretendían reclamar los votos de los ciudadanos para los comicios de mañana.
El crimen fue perpetrado en torno a las 13.30 horas. Carrasco Miguel acababa de abandonar su domicilio en el número 6 de la calle de Navas de Tolosa, barrio de San Andrés, para dirigirse a su puesto de trabajo en el control del peaje de Bergara, en la autovía A-8. Apenas había caminado unos metros por la acera y se disponía a entrar en su coche cuando un desconocido vestido con vaqueros negros y chaqueta oscura, alto y de complexión fuerte, que podría llevar una barba postiza, se le acercó por detrás.
Sin mediar palabra, el asesino abrió fuego. Disparó cinco veces, a quemarropa. Isaías Carrasco recibió balazos en la cabeza, cuello, brazo y dos en el abdomen, uno de ellos cuando el cuerpo ya estaba desplomado en el suelo, junto a la puerta abierta de su automóvil.
Según relataron a la Ertzaintza varios testigos, el asesino abandonó la zona a la carrera y abordó un coche Seat de color gris, con matrícula de Bilbao, que le esperaba en las proximidades. De inmediato, el vehículo abandonó la zona, que tiene un rápido acceso a la autopista AP-1 que conduce a Irún y Francia. La habitual 'operación jaula' con la que la Ertzaintza trató de controlar las vías de escape del lugar no dio resultados positivos, según confirmaron fuentes de este cuerpo policial.
Marido y padre de tres hijos, el menor de 4 años, la familia de Carrasco Miguel oyó los disparos. María Ángeles, la esposa, y la hija mayor, Sandra, corrieron a la calle, donde se tropezaron con el cuerpo ensangrentado de Isaías. Sus gritos -«asesinos, asesinos»- consiguieron que alguno de los vecinos presentes en la zona atinase a reaccionar y avisase a los servicios de urgencia. Pero nada pudo impedir la fuga de los etarras.
Isaías Carrasco no murió en el acto. Abrazado a su mujer, se agarró al hilo de vida que le quedaba, pero la bala que le alcanzó el cuello le provocó una hemorragia por la que se desangraba sin remisión.
La dotación médica de la ambulancia que acudió en su ayuda logró mantenerle con vida mientras le trasladaba al hospital de Alto Deba de Mondragón, pero, tras dos paradas cardiorrespiratorias, los facultativos que le atendían no pudieron hacer nada más para evitar su fallecimiento, certificado a las 14.45 de la tarde.
Número seis de la lista
Concejal en el Ayuntamiento de Arrasate-Mondragón en la legislatura 2003-2007, Carrasco Miguel se quedó a las puertas de renovar su cargo en los comicios del pasado mes de mayo, en los que concurrió como número seis de la lista del PSE-PSOE. Por eso, recuperó su trabajo como cobrador de peaje en la empresa pública de autopistas Biselan.
El partido le ofreció mantener la escolta, pero el ex concejal prefirió prescindir de la protección, según fuentes socialistas vascas.
Sus orígenes son castellanos. Su familia procede de Morales de Toro (Zamora), donde nacieron sus padres y su hermana.
En Mondragón creció y se inició en la militancia política en las Juventudes Socialistas, desde donde pasó al PSE-PSOE. Fue el partido el que, en el 2003, le pidió que diera el paso y se incorporase a la actividad pública.
En el ayuntamiento fue miembro de la Comisión Informativa de Desarrollo Estratégico y representante del PSE en el Consejo Sectorial de Medio Ambiente, un órgano asesor que comparten los representantes del consistorio con miembros de otras instituciones como organizaciones ecologistas, sindicatos y la Universidad de Mondragón.
El hospital guipuzcoano comenzó a recibir entonces un aluvión de visitas. Primero, los familiares y amigos de la víctima. Quien no pudo acudir fue su madre, Agustina Miguel, que vive muy cerca de la casa de Isaías. Quiso acercarse al lugar del atentado, pero unas vecinas lograron retenerla en su domicilio, donde permaneció todo el día bajo estricto control médico. A última hora de la tarde de ayer se sumaron al duelo el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder de la oposición, Mariano Rajoy, quienes se desplazaron por separado desde Madrid después de echar el cierre a sus campañas electorales.
Además, decenas de compañeros del Partido Socialista de Euskadi, rotos por el dolo y conmocionados por el golpe recibidos a manos de los terroristas, quisieron estar con la familia de Carrasco.
Y numerosos miembros de la clase política vasca que, como el 'lehendakari' Juan José Ibarretxe, acudieron al centro hospitalario para dar el pésame a la familia y acompañarles en tan duro trance.
Pesquisas
El último asesinato de ETA fue cometido el pasado 1 de diciembre en la localidad de Capbreton, en la costa suroeste de Francia. El guardia civil Centeno Bayón, de 24 años, murió en el acto, mientras su compañero Fernando Trapero Blázquez, de 23, falleció tras permanecer unos días en el hospital.
Antes, el 30 de diciembre del 2006, los ciudadanos ecuatorianos Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio fallecieron al estallar un coche bomba colocado en el aparcamiento de la Terminal 4 del aeropuerto madrileño de Barajas.
ETA llevaba más de seis años sin recurrir al tiro en la nuca, sin atentar contra políticos y sin asesinar a un concejal socialista. En los tres casos, el último atentado cometido fue el mismo, el perpetrado contra Juan Priede Pérez, asesinado en marzo del 2002 cuando era el único concejal socialista en la localidad guipuzcoana de Orio.
Por otra parte, el Tribunal de Apelación de Pau, suroeste francés, aceptó ayer la extradición a España de los presuntos miembros de ETA Joseba Iturbide y Mikel San Sebastián, integrantes del comando que atentó en la T-4 de Barajas en diciembre del 2006, según informaron fuentes judiciales galas.












