-¿Todo preparado para recibir peregrinos en Semana Santa?
-Sí, estamos preparados, porque sabemos de otros años cuánta gente viene y se llena el albergue. Ahora nos han enviado dos hospitaleros para apoyarnos a la Asociación.
-¿Cuál es la función del hospitalero?
-Recibir a los peregrinos, darles las literas para dormir y asesorarles de dónde están las tiendas o la farmacia, porque todos llegan con llagas o heridas, aunque nosotros les curamos.
-¿Y la del responsable del albergue?
-Principalmente mantenerlo abierto y ayudar al hospitalero. Porque el albergue tiene que estar muy limpio.
-¿Cuántas personas pueden acoger?
-Cuando se llena, unos 92, aunque pueden venir muchos más. Alguna noche han llegado a dormir hasta 98 personas.
-¿Les cobran por dormir?
-No, nada. Dejan donativos, los que pueden. Y así podemos pagar los gastos de este local.
-¿Qué pasa con los que llegan con caballerías?
-Tenemos unos teléfonos, a los que avisamos y vienen con unos vehículos a recogerlos. Eso les viene de cine, porque además les cuesta muy poco dinero.
-¿Se acuerdan de este lugar cuando regresan a su lugar de origen?
-Sí y nos envían cartas y fotografías. Aquí tenemos un álbum de gente de todo el mundo. Al acogerles con cariño se encuentran como en su casa o su país.
-¿Hay peregrinos que repiten su caminata?
-Algunos han venido dos y tres veces. Y gente mayor con setenta y tantos años. A ellos les decimos, cuando llegan tan cansados, que se bañen en el río Najerilla, que luego les salen unos coloritos...











