UN DATO
Las obras serán llevadas a cabo por el Taller Diocesano de Conservación y Restauración de Bienes Culturales, y su inicio será inmediato. Tan sólo se sopesa entre empezarlas «ya mismo» o aguardar al final de la Semana Santa, a fin de minimizar la incidencia de estos trabajos, que se sumarían a los que ya se llevan a cabo para restaurar el gallinero catedralicio, en los actos de ese especial periodo religioso.
Con la intervención, el lugar más venerado de la catedral, el sepulcro del santo fundador de la ciudad, recuperará gran parte de su primigenio esplendor, perdido en el desgastador transcurso del tiempo. Algunas medidas adicionales, como una más adecuada iluminación, contribuirán a resaltar la imagen del, ya de por sí, impresionante conjunto escultórico.
Seis meses
El proceso durará seis meses, y de su complejidad da fe la extensa relación de actuaciones previstas. Entre ellas, destaca la relacionada con el refuerzo del estado estructural del monumento, mal 'parcheado' a lo largo de los siglos, que presenta problemas a tener en consideración. Además, se contempla la limpieza y adecuación de sellados y rellenos de yeso; eliminación de fluorescencias salinas, parches, óxidos y salpicaduras de cera; limpieza superficial; consolidación selectiva del soporte; limpieza superficial y consolidación de las policromías; estucado selectivo de lagunas y faltas; reintegración cromática selectiva, o el barnizado protector final, entre otras actuaciones.
El conjunto es una mezcla de estilos que se han ido solapando con el transcurso de los siglos. La medievalista Francesca Español dice, respecto a la imagen, que «procede del primer monumento sepulcral que se confeccionó para el Santo durante el siglo XIII».











