
Ayer se trataba de hacer ostensible, con presencia física, el apoyo político de las partes a sus posiciones en el debate. Unos y otros circunscribían la materia en discusión a la jurisprudencia establecida por la Sentencia de las Azores para analizar el régimen fiscal vasco pero, en realidad, eran veinte años de desencuentros por la incentivación fiscal vasca los que flotaban en la gran sala del tribunal sobre la argumentación de las partes. La justicia europea tiene pendientes aún pronunciamientos sobre otros incentivos fiscales vascos a la inversión ya vencidos. Pronto habrá motivos para volver a la argumentación de unos y otros sobre el caso, aunque para conocer el fallo concreto sobre la vista celebrada ayer se tendrá que esperar tal vez medio año.
Una espera que no inquieta a los miembros de la delegación riojana, algunos de cuyos integrantes se sumaron a las críticas del Gobierno regional contra la defensa que hizo el representante del Estado español. La FER lamentado que el abogado del Ejecutivo central apoyase las tesis vascas, unas críticas que hizo suyas también la Cámara de Comercio. Mientras, CCOO recordaba que la unidad en la defensa de una misma fiscalidad para todas las comunidades «ha propiciado las buenas expectativas que la delegación riojana tiene después de asistir a la vista oral».












