- ¿Qué actividad realizaba en Camerún?
- Daba clases a niños en una escuela y de alfabetización a mujeres. Ellas venían cuando terminaban de trabajar y tenían una gran ilusión por aprender.
- ¿Cómo fue la experiencia?
- Fue muy buena pero creo que más que lo que hice allí, lo importante fue lo que hice al volver a casa, porque hay que sensibilizar aquí de los problemas de los países del sur. Por eso mi instituto me propuso hacer un video documental, una exposición fotográfica y actividades para sensibilizar a los alumnos.
- ¿Qué fue lo que más le impacto de África?
- En general fue una experiencia muy intensa porque allí todo es muy intenso, el calor, los olores, los colores, todo. Además hay que cambiar la mentalidad y ser consciente de que no tienes al alcance todo lo que necesitarías. Y sobre todo me impresionaron el sida y el paludismo, son cosas terribles.
- ¿Cómo le recibía la gente?
- A los niños les llamaba mucho la atención, después se fueron abriendo y estaban deseando acercarse para darme la mano. Los adultos también se abrieron con el tiempo y al coger confianza me contaban cómo era su vida, que era muy interesante.
- Y personalmente, ¿cómo cree que podría mejorarse la situación de estas personas?
- Para mí, este mundo se arregla con justicia, no con solidaridad. Por eso estoy a favor del comercio justo y de que los consumidores paguemos lo que realmente valen las cosas.












