SABER MÁS
El chip o biosensor será «un enorme adelanto», dijo ayer Manuel Márquez, directora de la Asociación de Celíacos de Madrid, participante por parte española en el proyecto, junto con la Universidad Rovira y Virgili, de Tarragona. Con una sola gota de sangre, del mismo modo que las tiras de lectura de glucosa, el biosensor determinará si el paciente es o no celíaco, sus marcadores genéticos y los anticuerpos que desarrollan los enfermos ante las proteínas del gluten, tóxicas para ellos. El chip detectará no sólo la predisposición sino también la reacción de cada individuo a su dieta, de manera que se puedan personalizar los tratamientos.
En España existen unos 450.000 enfermos celíacos pero sólo el 10 por ciento está diagnosticado. Casi todos son adultos. En niños los pediatras tienen muy en cuenta la enfermedad celíaca ante señales como falta de apetito y de peso, diarreas crónicas, distensión abdominal, alteraciones del carácter o retraso en el crecimiento, entre otros muchos indicios que pueden aparecer o no. Sin embargo, en adultos es donde existe «un verdadero bache de infradiagnóstico», admite Enriqueta Román, pediatra del hospital de Fuenlabrada (Madrid).
La razón es que hay cientos de síntomas gastrointestinales y de otro tipo similares a los de otras muchas enfermedades antes de que el médico o médicos piensen en la intolerancia al gluten y dicten las pruebas pertinentes. Hay veces en que los síntomas son atípicos o pasan desapercibidos.
Para salir de dudas ahora hay que pasar por análisis de marcadores genéticos, de anticuerpos y, finalmente una biopsia, que es la que pretende sustituir el chip proyectado por el consorcio CD-Medics. Tener predisposición genética a la enfermedad celíaca «no significa necesariamente padecerla», subrayó la doctora Ciara O'Sullivan, de la Universidad Rovira y Virgili, coordinadora del proyecto. De hecho, entre el 20 y el 30 por ciento de la población tiene anticuerpos pero no es ni será nunca celíaco.





