
Los socialistas han constatado con pesar que, pese a su insistencia en que España está en la mejor situación de las posibles para hacer frente a la desaceleración económica, casi la mitad de la sociedad, el 45,9%, según el CIS, cree que la situación es «mala o muy mala». Tras advertir que no entraría en la «subasta» de propuestas fiscales, Solbes dio el visto bueno al descuento de 400 euros en el IRPF. Y después de haber descartado medidas de choque y haber restado importancia a la situación de endeudamiento de las familias, ayer admitió la existencia de «un problema específico», consecuencia de la evolución de los tipos de interés. Un problema que no tuvo en cuenta la ley hipotecaria aprobada hace apenas dos meses.
El PSOE explica con ambigüedad qué considerará «situaciones difíciles». Dice que se tendrán en cuenta «diversas variables» y que la principal será el porcentaje de renta que la familia destina al pago del préstamo hipotecario. Solbes, que lanzó su promesa en Ciudad Real durante un coloquio con empresarios de Castilla-La Mancha, aseguró aún así que su puesta en marcha, como complemento de los 400 euros, «permitirá aliviar de forma importante pagos mensuales» de las familias endeudadas.
El vicepresidente económico tampoco fue más preciso a la hora de aclarar en qué consistirá su ayuda. Los socialistas aseguran que se «impulsará» un acuerdo entre la Administración, los notarios, los registradores y las entidades de crédito -que en ocasiones cobran comisión por este tipo de operaciones- y que el Estado asumirá los gastos que comporte la prolongación temporal de la hipoteca.












