
NORMATIVA REGIONAL
El procedimiento para conservar el agua cuenta con muchas ventajas, según explica Mari Carmen Rodríguez, administrativa de Piscinas Gil del Río, con sede en Calahorra. «Se trata de un sistema muy barato y muy efectivo», cuenta Rodríguez. En una piscina de unos 50.000 litros de capacidad (volumen medio en las comunitarias), el coste de la renovación asciende apenas a 35 euros durante los meses de invierno. Los pasos son bien sencillos: cubrir con un toldo la pileta para evitar la suciedad y las hojas y añadir cloro cuando falte.
Las piscinas tipo necesitan un volumen de entre 40 y 70 metros cúbicos (40.000 y 70.000 litros). Las municipales, por su parte, suelen ser unas diez veces más grandes, con una media de entre 500 y 1.000 metros cúbicos. El agua podría mantenerse hasta cuatro años en buenas condiciones, pero los expertos recuerdan que nunca se cumple este tiempo porque la renovación del 5% por cada día de uso, una obligación impuesta por la ley regional, acaba haciendo que cambie completamente cada mes.
A los productos químicos debe añadirse los métodos tradicionales de limpieza del agua. La legislación, aprobada en un decreto del 28 de enero del 2005, establece que las piscinas deben contar con filtros para lavar y enjuagar el agua. De esta manera, se busca que el líquido no irrite los ojos, la piel o las mucosas y quede libre de microorganismos patógenos.
Como relata Carmelo Ruiz, responsable de Piscinas Pérgola, mantener el agua de un año a otro representa el primer paso de una serie de medidas destinadas a la reutilización. «En el mercado ya hay depuradoras ecológicas que no gastan agua, pero sólo pueden instalarse en piscinas privadas», señala Ruiz. Las láminas de PVC y el polispam de alta densidad como aislante ya figuran entre las opciones de ahorro de los que tienen su propia piscina.












