EN RESUMEN
Ulecia arrancó su exposición aclarando que se trata del primer Delegado que ha decidido no ocupar este piso de 280 metros cuadrados útiles, encima del cual hay otro similar destinado al secretario general. «Nunca he vivido aquí ni pienso hacerlo mientras sea Delegado», dijo para recordar que el anterior inquilino, con el Ejecutivo central de Aznar, fue Tomás López San Miguel.
Partiendo de aquí, apuntó que ya al tomar posesión de su cargo en el 2004 expresó su voluntad de reunir en el edificio de El Espolón buena parte de las dependencias ministeriales repartidas por Logroño y mejorar otras ubicadas en la propia Delegación que no reúnen las condiciones idóneas para público y trabajadores. «Esta intención contrastaba con dos plantas y 600 metros cuadrados prácticamente en desuso», afirmó. En este contexto se enmarca una obra presupuestada en 960.000 euros y cuyo plazo de ejecución está fijado en ocho meses.
Tras la reforma, el citado espacio albergará una zona residencial a la que obliga el Ministerio (el 60% de la última planta) por si quisiera utilizarla algún Delegado en el futuro o para alojar puntualmente alguna visita institucional, servicios de Protección Civil, Informática, Asuntos Jurídicos, Educación y Agricultura (ambas instancias ocupaban ya provisionalmente dos de las habitaciones superiores) y una biblioteca utilizable también como sala multiusos.
La mejora alcanzará asimismo a la sala de prensa, los ascensores y las cubiertas del edificio que data de 1945. Todo el mobiliario que aún es visible en la vivienda, y entre el que se incluye un jacuzzi y varios bargueños «se enajenará o se guardará», aclaró Ulecia, para quien carece de lógica utilizar el piso por un Delegado riojano que ya tiene su propia casa en Logroño. Y concluyó: «Vivir con cinco balcones al Espolón y orientación sur puede tener su atractivo, pero a mí, particularmente, no me tienta nada».













