
A pesar de que la lesión en el minuto 6 del recién recuperado Castillo parecía una mal augurio, los alfareños tomaron el balón y la iniciativa, encontrando en Pablo, su sustituto, a su hombre más inspirado, abriendo continuos huecos por la banda derecha. En el 8, su centro lo empalmaba alto Fernando, que con el paso de los minutos ordenaría correctamente a su equipo desde la medular acompañado por David.
Mientras el Ciudad se crecía -Luisan casi remata un disparo de David en el 20 y Pablo cabeceaba alto un saque de esquina en el 30-, se veía un Ríver deshilachado y perdido. Si los rinconeros hubieran mostrado una cuarta parte de la concentración y actitud que el pasado domingo exhibieron ante el Alfaro, el partido hubiera sido diferente. Pero acusaron todas sus limitaciones: es un equipo que fundamenta su gran temporada en una intensa defensa a la espera de contragolpear en busca de la picardía de Óscar León, pero no sabe llevar la iniciativa del partido. En cambio, sí lo hizo el mejor Ciudad de Alfaro de la temporada.
Movido a la izquierda en la segunda parte, Pablo forzó una falta en el 9. Ignacio la centró cerrada y Juanma erró en el despeje y la cabeceó en propia puerta. Con el marcador en contra, los rinconeros quisieron reaccionar, pero no estaban en el partido. Encerraron a los alfareños, pero su acoso evidenciaba demasiadas prisas y sólo Baldero en un cabezazo bien respondido por Rubén mostró peligro. Había tantas prisas que fue el Ciudad de Alfaro el que pudo aumentar la cuenta a la contra y con un penalti de Alfonso que Ignacio lanzó a media altura y detuvo Roberto.







