
No habrá bajadas de tipos en breve. Al menos, hasta que el IPC, que en la zona euro se sitúa en el 3,2%, se relaje. «Haremos lo que sea necesario para controlar las expectativas de inflación», sentenció. El responsable del instituto emisor, que participaba en el Foro 'ABC', recordó que eso es lo que han pedido los gobiernos de la eurozona y «lo que quieren los ciudadanos». Su objetivo, insistió, es diseñar políticas monetarias «que logren estabilidad de precios a medio plazo; hasta después del actual repunte, que desaparecerá».
El BCE se mantiene firme y lejos de la línea seguida en los últimos meses por la Reserva Federal de EE. UU., que sí ha abaratado el precio del dinero ante la crisis de liquidez que sufren los mercados. El presidente de la patronal (CEOE), Gerardo Díaz Ferrán, pidió 'en directo', aunque sin éxito, a Trichet una bajada de tipos. En definitiva, los créditos seguirán caros y se aleja la posibilidad de que el temido Euribor retroceda algo de lo ganado en los últimos años. Para el presidente del BCE, bajar los tipos ahora sería como «tirarse al lago cuando llueve».
Cambio vertiginoso
Según Trichet, que recordó que el BCE 'trabaja' para quince países y 320 millones de europeos, la capacidad de que los mercados y las políticas (fiscales y laborales) puedan adaptarse «a un mundo que cambiar de forma vertiginosa» será la clave para que la UE recupere el terreno perdido frente a EE. UU. en empleo, crecimiento y productividad. El futuro, añadió, pasa indefectiblemente por unas ambiciosas reformas estructurales.
Trichet abogó por «eliminar rigideces» y favorecer contratos a tiempo parcial para incorporar a los más jóvenes al mercado laboral, y por implantar diferencias salariales para el empleo menos cualificado.






