Como arranque, el consejero del ramo, Antonino Burgos, ofreció un repaso del estado de situación de las diferentes infraestructuras riojanas, diferenciando las de competencia autonómica de aquellas de responsabilidad estatal. En el apartado de las carreteras, concluyó: en unas el Gobierno de La Rioja ha «sobrecumplido la planificación» y en otras con el Gobierno central «hay un retraso con la paralización evidentes». «Esta actitud del Ejecutivo nacional está colocando a La Rioja en desventaja con el desarrollo de comunidades vecinas y le está provocando un aislamiento cada vez mayor», concluyó.
El portavoz del PSOE, Francisco Martínez Aldama, rebatió cada una de las críticas concernientes a Zapatero. «Por primera vez en la historia, un Gobierno de España contempla en sus planes todos los sueños y aspiraciones de esta región porque piensa en La Rioja y no en ganar votos», afirmó para rescatar algunos de los planes diseñados por el ex ministro de Fomento, Álvarez Cascos. «Lo de ustedes esta noche -dijo dirigiéndose a las bancas azules- es una mentira más como la del 11-M, pero sus manipulaciones no van a poder con el futuro», dijo.
El portavoz popular, Carlos Cuevas, acusó a su homólogo socialista de «seguir la voz de su amo y querer generar tensión», al tiempo que destacó «el trabajo ya hecho por el PP» en materia de carreteras y su apuesta por La Rioja. En este punto subrayó la liberación de la AP-68 como paradigma «de los continuos engaños» del PSOE. «Tenemos muchos motivos para no creer», insistió.
Por parte de los regionalistas, José Toledo tachó de «aldeana» la política del Ejecutivo regional en esta materia y juzgó «estratégicamente nefasto» basar su actuación en la «confrontación continua con el Ministerio».













