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«La iniciativa surge a partir de varios guías alentados por el apoyo recibido de la Dirección General de Turismo del Gobierno de La Rioja», explicó uno de los promotores, el guía Resti Barrio. «Como telón de fondo -apuntó el cicerón- están todas las ventajas y beneficios que una asociación de este tipo puede reportar para los asociados mismos, para las diversas administraciones y agentes turísticos y en definitiva para un desarrollo turístico de la Rioja más completo y de mayor calidad».
Y es que a pesar de los avances que la región está haciendo en esta materia, el turismo no deja de ser una actividad incipiente. En muchas provincias y comunidades hace años, incluso décadas, que los guías funcionan asociados. En Salamanca, por ejemplo, son cientos los cicerones que trabajan en la ciudad.
En La Rioja, cuando la asociación de guías profesionales sea una realidad, «se podrán unir los intereses de todos», indican los profesionales. En principio la idea es que en el colectivo participen no sólo los guías autonómicos acreditados por el Gobierno riojano (unos 110 en total, aunque no todos ejercen en La Rioja) sino también otros guías locales, de monasterios, iglesias, etc. y otros agentes.
Además podrá evitarse el intrusismo que en ocasiones sufre la profesión, recibir formación continúa, estar presentes en foros nacionales e internacionales, participar en ferias de turismo y facilitar su acceso al mercado.













