Como es habitual en todas las elecciones democráticas, nuestros obispos han publicado un documento orientativo para quienes deseen escucharlos a fin de estimular el ejercicio responsable del voto. Ante la tormenta que ha levantado, he procurado divulgarlo sin comentarios, a fin que la gente pueda juzgar con conocimiento de causa y sin distorsiones. Pero ante la Tribuna del 12 de febrero del señor Bernal, 'Contestación a los obispos' en nombre de Cristianos para el Socialismo, debo decir que suceden cosas con las que un católico, al menos yo, no puedo estar de acuerdo.No estoy de acuerdo con el relativismo moral, pues creo que bien , mal y verdad tienen mucho de objetivo, ni que se llame matrimonio a la unión de dos hombres o de dos mujeres, aunque no me parece mal que se les den derechos civiles, no estoy de acuerdo con el divorcio exprés, que socava la estabilidad familiar, ni con el aborto, que para el Concilio Vaticano II es literalmente un crimen horrible, del que la señora Vicepresidenta nos afirmaba falsamente hace unos días que es un derecho, cuando es un delito despenalizado en algunos casos, ni estoy de acuerdo con la obligatoriedad de la Educación para la ciudadanía, pues con ello se viola el artículo 27 de la Constitución que defiende los derechos de los padres. Se sabe que el ministro de Sanidad es un decidido partidario de la eutanasia, y el doctor Montes, al que se le mueren cantidad de pacientes, es un héroe para la izquierda. Sobre el terrorismo me declaro a favor de las víctimas, y no, desde luego, de los terroristas. No me gustan gobiernos mentirosos, como ha reconocido el propio Zapatero y sus periódicos afines. La afirmación de los obispos de que ETA no puede ser un interlocutor político data por lo menos del 2002. En el programa electoral del PSOE del 2004 leemos: «rechazamos cualquier negociación que implique el pago de un precio político democrático por el fin de la violencia» y «mantendremos el apoyo moral y material a las víctimas de la violencia terrorista». Es muy difícil poder estar de acuerdo con quien cambia tan radicalmente de opinión.
En resumen creo, como experto en Moral Católica, que la moral del señor Zapatero y la católica no es la misma, y también, ante grupos como el suyo de Cristianos Socialistas, pienso a veces, ojalá me equivoque, que ustedes tienen un solo dogma de fe: los obispos, siempre, siempre, están equivocados. Nunca les he visto defender la Iglesia contra el partido. Termino con una breve alusión a la carta publicada el mismo día de Ester Novalgos. Mantengo, contra doña Inmaculada Ortega, que el aborto no es un derecho, sino un delito; y, con respecto a la frase final de «¿Cuánto hipócrita y taimado hay por el mundo!», estoy de acuerdo, aunque con una matización. Mi fe me dice que Dios nos ha creado y Cristo nos ha redimido. Es decir que, pese a todo, el ser humano vale la pena. Pedro Trevijano