Desde el pasado 1 de febrero, con gran boato, nos anuncian la 'gran fiesta' de la presunta 'gratuidad' de la A-68. Incluso pudimos ver, oír y leer cómo se despachaba el 'vice' Emilio del Río halagando a su jefe de filas, y despreciando sin paliativos a los que se atrevían a poner 'peros' a sus divinos designios. A riesgo de verme convertido en diana de los afilados dardos de mi antiguo compañero de pupitre (o de los de algunos de sus
hooligans
), me sumo a los 'perantes aguafiestas' sobre el tema. Y éstas son mis ocurrencias.
1) La gratuidad de la autopista 'conseguida' por su alteza corre a cargo del erario público riojano. Es decir, no nos sale gratis, sino que una parte significativa de las contribuciones de los riojanitos de a pie se la embolsa un potentado financiero: el
boss
de la vasco-aragonesa, que tan sonriente posaba en las fotos junto a su alteza (no me extraña que sonría: ¿menudo 'pelotazo'!). Como no quiero ponerme de 'mal rollo', prefiero no pensar en los servicios públicos que pudieran haberse mejorado o creado con ese dinero.
2) El Estado está negociando con la vasco-aragonesa la compra de la gratuidad de algunos tramos de la autopista (entre ellos, el riojano). De momento, se había conseguido en septiembre ampliar la gratuidad del tramo Agoncillo-Navarrete hasta Cenicero. Pero con la operación financiera llevada a cabo por su alteza y el
boss
, se activan los mecanismos de la economía del mercado-a-lo-bestia, de manera que el precio del rescate, por efecto de la demanda, sube.
El
boss
de la autopista, que ya había conseguido de los gobiernos del PP el 'caldo' que quería (ampliación de la concesión hasta el 2018), ahora consigue taza y media (incremento artificial del precio, obteniendo más ganancia en caso de venta). Genial.
3) Si mi antiguo condiscípulo y su jefe se hubieran empleado con la misma arrogancia y contundencia ante los directivos de la empresa Electrolux, éstos no se habrían ido de rositas con los bolsillos llenos de la 'guita' de nuestros impuestos, dejando tras de sí tanta gente en el paro. Y se habrían ahorrado tanto balbuceo patético (por muy 'chulesco' que sea éste balbuceo) sobre la inminente llegada de tantos 'grandes proyectos' para la comarca de Cenicero-Fuenmayor, que nunca llegan (¿quién habló de «credibilidad» y «cumplimientos»?).
Benito Coterón Blanco