
La policía autónoma vasca comenzó a investigar el caso el pasado mes de diciembre, cuando tuvo conocimiento de las actividades del grupo en la capital alavesa. En este tiempo identificó a los sospechosos, que rondan los 30 años y tienen antecedentes por delitos comunes, y localizó un piso y un locutorio desde los cuales los activistas islámicos distribuían su arenga terrorista entre la colectividad de origen musulmán.
Una vez recopilada esta información la Ertzaintza procedió al arresto de los tres argelinos en virtud a una orden emitida por la Audiencia Nacional, ante la que comparecerán cuando concluyan las diligencias policiales.
Los agentes registraron el piso, así como un locutorio ubicado en el casco viejo de Vitoria, en el que trabaja uno de los arrestados, que está casado con una ciudadana española. El ministro de Interior, José Antonio Pérez Rubalcaba, destacó la importancia de las detenciones porque según indicó «puede pasar muy poco tiempo» desde que una célula islamista decide pasar de «los ritos y la fe» a las acciones violentas.






