La enorme presión por la competencia de las compañías de bajo coste, una caja de más de 2.000 millones de euros y la posibilidad de controlar el negocio en España -y de hacerse de un sólo golpe con 55 aviones- son los ingredientes que han hecho que Iberia se plantee la compra de Spanair.
El papel de Gestair será fundamental por varias razones. Iberia se ahorraría muchos problemas si la adquisición de Spanair se realizara a través de una empresa participada, filial o franquiciada, y es ahí donde cobra especial importancia la firma presidida por Jesús Macarrón. Gestair ya trabaja para Iberia, a la que hace numerosos vuelos bajo la condición de alquiler de naves con tripulación. Entre éstos, algunas de las frecuencias del Puente Aéreo. Además, la socia de Iberia se dedica a la formación de pilotos, al transporte de carga aérea y a la consultoría.
La alianza Iberia-Spanair concentraría el 60% del mercado español y cerca del 80% en las rutas entre Madrid y Barcelona.






