No obstante, desde el Banco Central Europeo (BCE) advirtieron en las últimas horas que aún persiste una incertidumbre «inusualmente alta» sobre la economía internacional, con evidentes «riesgos a la baja» para el crecimiento en la zona euro y en las principales potencias mundiales, a los que no ayuda la ausencia de conocimiento sobre el impacto real que todavía ha de tener la crisis financiera originada este verano en Estados Unidos. También preocupa a sus responsables que «continúa la presión al alza sobre la inflación a corto plazo», mientras que desde España el titular de Economía admitía que los valores actuales (un 4,4% en tasa interanual en diciembre, pendiente de confirmación oficial) son «espectaculares» y «no se pueden aceptar».
En cualquier caso, sí fue algo positivo -o al menos «no malo», como apuntó con su gracejo particular Solbes- el aumento intertrimestral del PIB, que se situó en el 0,8%, una décima más que en el período anterior, si bien es la subida más modesta desde el 2004 (salvo el citado 0,7% del tercer trimestre del 2007). Con todo, el ministro se mostró convencido de que la economía crecerá «de forma rápida» durante los próximos años con una tendencia al alza «francamente elevada». A su juicio, «si las cosas se hacen bien, se seguirá con incrementos altos», con un crecimiento potencial «más cerca del 3,5% que del 3%». Tanto es así que, según él, la labor del Gobierno pasa ahora por «preparar la fase alcista (siguiente), que llegará a no mucho más tardar».
Menos impulso
La economía europea perdió impulso en los últimos meses del 2007, aunque en el conjunto del ejercicio el crecimiento se mantuvo cerca de su potencial, con un aumento prácticamente igual al registrado un año antes. Según los primeros datos facilitados por Eurostat, la oficina estadística comunitaria, el PIB de la eurozona creció el año pasado el 2,7% (la misma tasa que en 2006), mientras que en toda la UE el avance fue del 2,9% (una décima menos).
Entre octubre y diciembre, la actividad subió el 2,3% en los países del euro y el 2,6% en los Veintisiete, frente al 2,7% y 3%, respectivamente, en el trimestre precedente. La información de Eurostat confirma la senda de progresiva desaceleración seguida por la economía europea a lo largo del ejercicio, aunque con un ligero repunte en el tercer trimestre. Así, en términos interanuales, en la eurozona el avance fue del 3,2% en el primer trimestre, 2,5% en el segundo, 2,7% en el tercero y 2,3% en el cuarto. En la UE, el crecimiento se desaceleró desde el 3,4% del primer trimestre al 2,8% en el segundo, 3% en el tercero y 2,6% en el cuarto.
El presidente José Luís Rodríguez Zapatero dijo que la economía española «no tiene problemas de endeudamiento ni de financiación y dispone de un sector público dispuesto a animarla». En este sentido, y en declaraciones a Onda Cero, afirmó con rotundidad que «incertidumbre sí (referido a los efectos de la crisis financiera internacional), pero también fortaleza (de la economía nacional) como muy pocas». Después, y parafraseando a su vicepresidente económico, apuntó que la evolución económica tiene ciclos, «y nosotros hemos tenido uno muy bueno y ahora atravesamos una fase de desaceleración, nada más».
Al tanto como el que más
No obstante, Rodríguez Zapatero dijo que es «el primer ciudadano consciente de que han subido los precios y las hipotecas», e insistió en que el Gobierno tiene preparado un plan de medidas económicas y sociales «para apoyar a las rentas más bajas» en caso de que fuera necesario. En cuanto al repunte del paro en los dos últimos meses (diciembre y enero), que afectó de manera especial a la construcción, el presidente señaló que es «perfectamente reabsorbible por otros sectores», pese a que reconoció que el ritmo de creación de empleo puede reducirse a un tercio, desde una cifra anual cercana a los 700.000 puestos a una cifra próxima a los 200.000, «hasta que la economía vuelva a recuperar el tono del 3%».
En un análisis más técnico, los expertos del INE justifican el descenso progresivo del PIB a lo largo del año pasado -desde el 4,1% con que cerró el primer trimestre al 3,5% del último, su tasa interanual más baja desde el verano del 2005 (3,4%)- en «una desaceleración de la demanda nacional» que, eso sí, «ha sido parcialmente compensada por una aportación menos negativa del sector exterior». En este diagnóstico coinciden con el Banco de España, que hace apenas dos semanas confirmaba el 'frenazo' suave de la economía en los meses finales del 2007. Ambos sostienen también que el sector más afectado por estas tensiones es el inmobiliario.






