
El café-bar Liceo (Plaza 1º de Mayo, 3) fue uno de los pioneros a raíz de las urbanización de la plaza donde está situado bajo los porches, con amplia terraza en el exterior cuando el tiempo lo permite. Tiene entrada también por la plaza Primavera. Se trata de un punto de encuentro de una clientela fija, donde se dispone de una barra muy surtida de pinchos llamativos, emparedados variados, mejillones con salsa de tomate, tortilla de patatas, bocadillos y calamares rebozados los días festivos. El vino del año es de Luis Medrano Irazu de Elvillar, contando también con varios crianzas. Al fondo dispone de un discreto salón para reuniones y meriendas.
OTRO MANHATTAN
El promotor de las cafeterías Manhattan no se cansa de abrir nuevas sedes. La penúltima la ha montado en la calle Obispo Lepe, 1, justo enfrente de la nueva instalación sanitaria CARPA, creada junto a la cancelada Residencia Sanitaria. Estratégico punto para los visitantes del centro médico. Resulta curiosa la decoración de su fachada, totalmente salpicada de tapones de cocacola. Se lo ha puesto difícil a los amantes de los grafitis.
BANDERILLAS ROTULADAS
Excelente medida la de rotular las banderillas para que todo el mundo sepa de que se componen, sin tener que incordiar al del mostrador. Eso hacen en la Taberna de Correos (San Agustín, 8 bis) con su picadillo de salchichón, sus croquetas de hongos, sus chinchorras, su tortilla de la selva, su jugosa tortilla de boletus y sus brochetas.













