- Su personaje, Daniel Plainview, arranca en una situación miserable y termina convertido en millonario, pero siendo un paria social.
- El reto de interpretar está en tratar de descubrir una vida que no es la tuya. Siempre que hago una película me enfrento a lo mismo, una vida completamente misteriosa con la que no tengo nada en común, pero siento una curiosidad fatal que no puedo evitar.
- ¿Al final su personaje desciende a la locura?
- No sé si soy la persona adecuada para contestar esa pregunta. Atraviesa momentos de injusticia, pero su viaje hacia la soledad se establece desde el principio. Cuando descubrimos a Plainview por primera vez está aprendiendo de sí mismo. Además, decidí estar en forma para el personaje porque requería un gran esfuerzo físico.
- Hay enfrentamientos inolvidables entre los actores en la película. ¿Repitieron muchas veces esas escenas?
- Hubo días en los que no nos salía nada. Rodábamos una y otra vez la misma escena sin ningún resultado positivo. Necesitábamos constantemente la ayuda del director, Paul Thomas Anderson. Cuando las cosas no salen bien no hay nada que puedas hacer más que repetir y repetir la escena.
- Cuanto mas difícil es el personaje, ¿mayor es la recompensa?
- No siento que un personaje sea más o menos difícil que otro. El planteamiento es siempre el mismo, tratar de entender su vida por completo para crear la ilusión y poder convencer a millones de personas que luego verán la película.
- Hay actores que no necesitan preparación, que interpretan desde el instinto.
- Sin el instinto es muy difícil meterse en la piel de un personaje. Es necesario tenerlo, al igual que el talento y la preparación. Esencialmente es eso, pero no me gusta hablar del proceso que sigo en mi trabajo porque no estoy muy seguro cuál es.
- 'Pozos de ambición' le vuelve a situar en la carrera a los Oscar.
- Ahora que todo el mundo está hablando de los premios y fijándose en mí estoy pensando en desaparecer durante un tiempo. La sola idea de tener que hacer campaña para los Oscar me pone los pelos de punta. Me siento igual que los candidatos a la presidencia de EEUU, pero no me quejo. Entiendo que forma parte de mi trabajo, sé que tengo que hacerlo. Quiero pensar que los Oscar son un premio genuino, autentico y a todo el mundo le gusta ganar premios ¿o no? La sensación de grandiosidad y humildad que te da estar en el ojo público me parece absurda.
MÁS INFORMACIÓN I Todos los estrenos de cine en www.dcine.org













