
El PP está satisfecho de la acogida que ha tenido en la sociedad española su iniciativa para establecer este método de integración de inmigrantes para exigir a los residentes extranjeros que acepten las normas del país. No obstante, fuentes de la dirección reconocen que fue un error hablar de la adaptación de los inmigrantes a las «costumbres españolas» y ahora han sustituido este término por el de «principios y valores».
Así lo hizo Rajoy en la rueda de prensa que ofreció en la capital alemana tras visitar a Merkel en la sede de la Cancillería, donde defendió su fórmula y prometió que «frente a la ilegalidad, apostará por la legalidad; frente al desorden, por el orden, y frente a la discriminación y los guetos, por la defensa de la dignidad de los ciudadanos». Insistió en que los países de la UE deben adoptar «normas comunes» en materia de reagrupación familiar y en «la lucha contra la explotación de las personas».
El PP cree que su política de inmigración está en sintonía con la que aplican otros gobiernos comunitarios como el alemán o el francés. No en vano, sus propuestas están inspiradas en el trabajo realizado por los equipos conjuntos entre los dirigentes populares y los colaboradores de Nicolás Sarkozy.
Experiencias
Rajoy y Sarkozy se reunieron en el castillo de Meise, en Bruselas, en diciembre del 2005 y acordaron la constitución de tres grupos de trabajo para intercambiar experiencias en materia de política europea, economía e inmigración. La reunión constitutiva de dicho foro, integrado por unas 15 personas, tuvo lugar en Madrid con motivo de la celebración de la Convención del PP celebrada en el 5 de marzo del 2006, cuando Sarkozy -todavía ministro del Interior galo- encandiló a los populares con su intervención.
El portavoz del Elíseo, David Martinon, y el responsable de Política Exterior del PP, Jordi Moragas, se encargaron de la coordinación de los trabajos del comité hispano-francés.
«Coincidimos con los franceses en que el modelo de integración no puede ser ni la asimilación forzosa ni la multiculturalidad», explica el portavoz de Exteriores del PP en el Congreso, Gustavo de Arístegui. «Ésta es la filosofía que está en la génesis del contrato de integración», añade.






