
PENAS
Tras cinco horas de deliberación a puerta cerrada, los siete magistrados que han juzgado desde la semana pasada la agresión más grave de un etarra a un miembro de las fuerzas de seguridad francesas hicieron suya la petición fiscal. Los 30 años van acompañados de una medida que garantiza el cumplimiento íntegro de, por lo menos, los primeros 20 años. Como Susper ingresó en prisión en diciembre del 2003, sólo a partir del 2023 tendrá derecho a disfrutar de beneficios penitenciarios como remisión de condena, tercer grado o libertad condicional. La pena va a acompañada de la prohibición definitiva de residir en Francia.
Es la condena más fuerte impuesta hasta la fecha por la justicia francesa a un militante de ETA con ciudadanía española. El matiz obedece a que desde 1990 purgan condenas perpetuas tres vascofranceses del 'comando Argala', el más mortífero en los anales de ETA, que fueron juzgados en París por los crímenes cometidos en España ya que entonces Francia no extraditaba a sus nacionales. Exceptuado su caso, el récord de rigor penal lo ostentaba Asier Oiartzabal, 'Gazte', que en noviembre del 2006 fue condenado a 20 años en su calidad de jefe del aparato logístico del 2000 al 2001.
El tribunal, presidido por el juez Yves Jacob, absolvió de complicidad en intento de homicidio voluntario a Agustín Figal Arranz, 'Biskor', que acompañaba desarmado a Susper en el momento de los hechos. Pero fue condenado a 10 años, con dos tercios de cumplimiento íntegro, por otros cargos, entre ellos asociación de malhechores con fines terroristas.
En el cierre de un proceso que se ha desarrollado con inusuales calma y respeto, los acusados aceptaron explicarse por última vez antes de que el caso quedara visto para sentencia. En francés, Fernández Iradi recalcó que «el conflicto político hay que resolverlo con diálogo». «La represión no es la solución. Nosotros seguimos teniendo la mano abierta», dijo con un deliberado empleo de la primera persona del plural. Instantes antes había expuesto la propuesta de doble marco autonómico al norte y el sur del Bidasoa de los territorios vascos bajo administración francesa o española. «Pedimos lo mismo que Quebec», la reivindicación del «derecho a decidir nuestro futuro». En respuesta a un acusador particular que la víspera había apuntado una motivación de «superioridad étnica» en ETA, Susper observó que «Fernández y Figal son apellidos de origen español y nos consideramos vascos». «Somos antirracistas por definición», apostilló.






