LA RECETA DE SOLBES
«¿Debemos, como algunos piensan actuar como en los viejos tiempos, dando respaldo a algunas empresas que han apostado de forma más atrevida que otras, lo que les ha permitido ganar mucho dinero y cuando las cosas les van mal es el Estado el que debe actuar?», se preguntó Solbes. El propio ministro dio la respuesta: «desde luego no es mi filosofía, estoy en radical desacuerdo con esas ideas». La afirmación intentaba zanjar la polémica desatada recientemente al conocerse que el G-14, el grupo de las mayores inmobiliarias del país, se había acercado al Instituto de Crédito Oficial (ICO) -organismo dependiente del Ministerio de Economía- para tantear eventuales apoyos públicos al sector. El presidente del 'lobby', Fernando Martín, ha apuntado en varias ocasiones que es lógico que las empresas se dirijan a «todos los actores» en busca de apoyos.
Nada de catástrofes
Solbes, que ofreció una conferencia en la sede central de la Caja Vital en Vitoria, se refirió al panorama que vive el mercado inmobiliario y promotor para descartar cualquier situación de crisis. A su juicio, el sector atraviesa una desaceleración, en parte de «origen exterior y de carácter cíclico», que de ninguna manera se puede calificar de «catástrofe».
De este modo, Solbes rechazó la necesidad de que el Gobierno deba efectuar cambios significativos en su política económica. El ministro se mostró partidario de analizar «cualquier idea sensata» que pueda contribuir a paliar los problemas del ladrillo siempre que no pase por el hecho de que el Estado sustituya a las empresas «cuando a éstas les va mal». «Eso es muy difícil de aceptar», añadió.






