Sanz reiteró su «respeto» por las decisiones que puedan adoptar las distintas empresas, pero declaró que «el Gobierno de La Rioja permanecerá vigilante para que la posible compra de Iberdrola no perjudique los intereses riojanos, ya que se trata de una empresa muy importante para la región por el número de empleos y la riqueza que genera». El jefe del Ejecutivo riojano aludió a la apuesta de Iberdrola por La Rioja, reflejada en la inversión realizada en el 2007 en el mantenimiento y la mejora de la red eléctrica, que ascendió a 12,7 millones de euros de los casi 14 millones destinados a la región.
Sanz reclamó al Gobierno de España que «abandone la postura vacilante y de tibieza que ha mantenido hasta ahora y que vele de forma decidida por la estabilidad del sistema energético con plenas garantías». «Es fundamental que Iberdrola permanezca en manos de capital español», concluyó.












