Si usted no se siente identificado con alguno de los partidos del selecto club de fuerzas parlamentarias no tire la papeleta. Tiene alternativas. Puede otorgar su voto al, por ejemplo, Partido de la Alianza Iberoamericana Europea o al de Ciudadanos en Blanco y, si usted es catalán, tiene la alternativa de apoyar a los candidatos de Escons Inbsumisos-Alternativa dels Democrates Descontents (escaños insumisos-alternativa de los demócratas descontentos). Así que por variedad de oferta no va a quedar.
Además de las listas del PSOE, PP, los nacionalismos de diferentes nacionalidades e Izquierda Unida, los ciudadanos tienen más de 80 opciones para escoger diputado y por encima de 90 si se trata de elegir un senador. Las variantes son además de todos los colores ideológicos: izquierda, derecha, extrema izquierda y extrema derecha, regionalistas, municipales, nacionalismos variopintos, religiosos, y, también, un grupo que sólo se puede catalogar en la categoría de inclasificables.
La extrema derecha, que en el 2004 recolectó del orden de 70.000 votos, vuelve a presentarse dividida; por un lado los grupos falangistas, Falange Española de las Jons, Falange Auténtica, Movimiento Falangista de España y Frente Español; y luego los 'ultras' de Alternativa Española, Democracia Nacional, Alianza Nacional y España 2000. Primos hermanos de estos grupos son el ultracatólico Partido Familia y Vida así como el Movimiento Católico Español.
Por la izquierda la variedad es menor, casi se reduce a la veterana Izquierda Republicana, uno de los partidos con más historia sobre sus siglas junto a PSOE y PNV, pero que limita su presencia a 16 candidaturas al Congreso y al Senado. La extrema izquierda ya no está encarnada por las organizaciones trotskistas y maoístas que proliferaron en los albores democráticos, sino en formaciones como el Partido Comunista de los Pueblos de España y algún grupúsculo más irrelevante en lo que a apoyo popular se refiere.
Reliquias históricas
Los ecologistas, como no, vuelven a presentarse divididos a las elecciones. En esta ocasión en tres: Los Verdes, Los Verdes de Europa y Los Verdes-Grupo Verde. La fragmentación es también la característica de una reliquia dinástica, el carlismo que reivindica la legitimidad monárquica. Los carlistas están repartidos en el Partido Carlista y Comunión Tradicionalista Católica. Otra reminiscencia del pasado, los comuneros que se enfrentaron a Carlos V allá por el siglo XVI, también estarán presentes el 9 de marzo y también divididos: Comuner@s y Tierra Comunera.
Las variantes nacionalistas y regionalistas también tienen una nutrida presencia en las listas electorales. Pero la amplitud de la panoplia no garantiza, sin embargo, un cambio de caras en las Cortes, ya que todas estas listas están condenadas a no obtener representación parlamentaria, y el Congreso y el Senado, salvo sorpresa, tendrán los mismos inquilinos que en la anterior legislatura.






