
La Guardia Civil ha desarticulado en Guadalajara y Madrid a una banda de narcotraficantes que contrataba a jubilados para introducir hachís desde Marruecos, simulando que se trataba de viajes de placer y ocultando la mercancía en un doble fondo, municiosamente elaborado, del vehículo. La operación policial, que se ha saldado con la detención de tres hermanos marroquíes y de tres ciudadanos españoles, se inició en noviembre del 2007 en El Escorial (Madrid) al detectarse un aumento del tráfico de hachís.
Investigaciones posteriores descubrieron una banda organizada que contrataba a personas mayores, preferentemente jubiladas, para viajar a Marruecos en autocaravanas y traer hachís oculto en dobles fondos a cambio de una cantidad de dinero. «Posteriormente se ha sabido que el cabecilla, afincado en Madrid, era quien tenía los contactos internacionales y que usaba a los ciudadanos españoles de su grupo para contratar a los mayores», informó ayer la portavoz de la Guardia Civil, Mercedes Martín.
En uno de estos viajes los agentes llegaron a detectar una autocaravana conducida por un hombre de 55 años que había viajado a la ciudad marroquí de Tánger y que regresaba a España con varias cavidades en el vehículo llenas de hachís. Después de este hallazgo, la Policía detuvo al grupo, al que requisaron, además de la droga, gran cantidad de teléfonos móviles, dos autocaravanas y 10.000 euros en metálico.
El Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid ha sido el responsable de las investigaciones tras las sospechas levantadas por un vehículo en El Escorial, en el que se habían visto continuas transacciones de venta de estupefaciente. Los agentes identificaron a su utilitario, R. P. S., español de 30 años de edad, y le vigilaron hasta conseguir desentrañar a todo el grupo delictivo. Este grupo, afincado entre Madrid y Guadalajara, estaba liderado por N. M. H., de 35 años de nacionalidad española, y sus hermanos Y. M. H. y S. M. H., marroquíes de 29 y 33 años, respectivamente.
Contactos
El primero ostentaba distintos contactos con organizaciones ubicadas en Marruecos y encargadas de suministrar la droga, mientras que los otros se encargaban de suministrar el hachís a sus clientes y de cobrar la deuda contraía por la sustancia estupefaciente, indicó la Benemérita.
El escalón inferior de la organización estaba compuesto por dos ciudadanos españoles, R. P. S. y J. I. H. C., de 30 y 27 años respectivamente, quienes además de mantener su propio negocio de venta de droga a pequeña escala, eran los encargados de captar conductores, siempre españoles, que estuvieran dispuestos a viajar a Marruecos, simulando ser turistas, para luego volver conduciendo una autocaravana con droga.






