El informe descarta la hipótesis de los investigadores, que apuntaba a que Esperanza C. V., de 42 años, mató a sus dos hijas, Wanda y Alicia, de cuatro y nueve años, con una sobredosis de medicamentos y después se suicidó.
Los Mossos d'Esquadra encontraron a Wanda y Alicia sin vida la noche del sábado 23 de diciembre, estiradas en sus respectivas camas y sin signos externos de violencia en su casa, en el número 3 de la calle Vidreres de la urbanización Turis Club. Su madre estaba semiinconsciente en su habitación y falleció poco después, ya que los servicios médicos de urgencias no consiguieron reanimarla.
Depresiva
Hacía tan sólo unos meses que el padre de las niñas había muerto en un accidente de tráfico cuando conducía una furgoneta de la empresa en la que trabajaba, en Bescanó (Gerona).
Al parecer, según los vecinos de las víctimas, la madre se medicaba desde la muerte de marido, aunque en las últimas semanas habían notado una mejora en su estado de ánimo.






