
El sur de Gran Canaria albergó el enésimo capítulo del culebrón en que se ha convertido la relación entre el presidente de la RFEF y el técnico del 'equipo de todos'. Villar presentó la reunión internacional de árbitros FIFA que celebra en las Islas Afortunadas y tuvo que responder a preguntas de todo tipo, excepto de colegiados.
Un día después de que Aragonés le esperase, sin éxito, en La Ciudad del Fútbol de Las Rozas, para pedirle que le destituyera, Villar declaró una y otra vez su amor por el de Hortaleza. «Desde mi perspectiva, y tal y como he concebido las cosas, quiero que siga entrenando a España hasta el final. Repito, estoy enamorado de la labor que está realizando y la FEF siempre le ha apoyado», enfatizó.
Parco en palabras pero rotundo, Villar insistió en que «el único técnico que contempla para el Europeo del verano se llama Luis Aragonés», al que definió como un «maravilloso entrenador». Destacó como «un éxito» el hecho de que España ya se haya clasificado para el certamen de Austria y Suiza, pero reconoció que a partir de ahora sueña con que la selección alcance la final. Aunque parece que Villar evita por todos los medios un cara a cara con Luis de final impredecible, el presidente asegura que mucho de lo que se ha dicho y escrito sobre su relación «no se ajusta a la realidad» y que no tiene inconveniente alguno para entrevistarse con el veterano técnico las veces que haga falta.
Elecciones
«Los rumores siempre existirán, pero tenemos que estar por encima de estas cosas. Nos vemos muchas veces y hablamos. Hace unos días estuvimos dialogando y no existe ningún problema con él», remarcó Villar, que evitó polemizar sobre la conveniencia o no de que el madridista Raúl acuda a la Eurocopa.
También ayer, el ex entrenador del Real Madrid Vicente del Bosque reconoció que tiene «la sana ilusión de ser seleccionador», aunque hablar de la selección le resulta «incómodo», ya que Luis Aragonés es el que va a llevar a España durante la Eurocopa y tiene «el respeto» de todos sus colegas. «Lo que no me gusta es dar la impresión de querer ser entrenador a toda costa, no me gusta. Ahora muestro mi sana ilusión por serlo, claro que sí, pero mientras esté Luis Aragonés, no tengo ninguna intención de meterme por medio».





