La CHE dio el visto bueno a este nuevo decreto en la reunión de la Comisión Permanente de Seguimiento de la Sequía del Ebro celebrada ayer en Zaragoza. En el encuentro participaron los regantes, las administraciones hidrográficas y las comunidades autónomas. Sobre la mesa, la crisis hídrica que afecta a la cuenca. Desde el 1 de septiembre, casi el 59% de las tierras del Ebro registran pluviometrías por debajo de la media y el 30% no ha superado la media necesaria para que se recuperen las reservas de agua.
El cese de la actividad hidroeléctrica en las cuencas del Najerilla y del Iregua y el aumento de la vigilancia para controlar los vertidos y evitar detracciones de caudales fueron otras de las medidas aprobadas por la Confederación. A juicio de la entidad, el Najerilla-Tirón sufre índices de emergencia, mientras que el Iregua se encuentra con índices de alerta. En líneas generales, las reservas de los pantanos del Alto Ebro son mayores que las del Bajo. Además del Najerilla-Tirón, los embalses con peores registros se ubican en la cuenca del Segre (Lérida), en el Ésera y Noguera Ribagorzana (Huesca y Lérida) y en el Gállego-Cinca (Huesca).
Tras la reunión con los regantes y con las Comunidades Autónomas, el presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro, José Luis Alonso, afirmó que la situación de sequía en el conjunto de la cuenca es «francamente mala», ya que el Ebro sufre «uno de los peores (periodos de) quince años de cada cien» y el peor de los últimos cinco años, periodo en el que además, los años hidrológicos 2004-2005 y 2005-2006 fueron catalogados como «de sequía».
La directora general del Agua del Gobierno regional, Rosa Oliván, acudió al encuentro en representación de La Rioja. En una nota de prensa, el Ejecutivo subraya que «con el volumen actual embalsado en las cuencas del Najerilla y del Iregua, el agua de boca para la población está garantizada» (sin especificar hasta cuándo) aunque no se produzcan nuevas lluvias.
El máximo representante de los Regantes del Alto Aragón, César Trillo, presidente de turno de los regantes de la cuenca y portavoz del sector agrícola en la Comisión de la Sequía, manifestó que los usuarios riojanos le habían transmitido que la situación «era muy mala». «En La Rioja no existe la posibilidad de utilizar aguas subterráneas», afirmó Trillo; «los usos crecen pero la oferta no. Si no se hace nada, cada vez va a ser más difícil ajustar la demanda».













