El objetivo -buscar un tallaje más ajustado al perfil físico de las mujeres- no parece sospechoso. No seré yo, por tanto, quien le ponga un pero al objetivo del análisis. Ahora bien, ¿de verdad que no podían haber bautizado las nuevas categorías con otras expresiones menos dadas a la guasa?
Según los autores del estudio, el cuerpo femenino responde a tres clasificaciones en función de tres parámetros (pecho, cintura y cadera) para cada altura: diábolo, campana y cilindro. Ahí queda eso. Así que no resulta extraño el cachondeo que se va gastando el personal masculino. Lástima que el carnaval haya pasado. Coge el asunto alguna murga de Cádiz y es que lo borda.
Pero no desesperen queridas. Ahora anuncian un estudio similar para ellos. Me muero por saber qué nombres pondrán a los nuevos estereotipos anatómicos masculinos. La venganza puede ser terrible.
Chanzas al margen, esto del estudio tiene, además, un riesgo añadido: tratar de buscar de forma casera (desnuda ante el descarado espejo del vestidor) a qué morfotipo corresponde ese cuerpo serrano propio.
Yo me autoanalicé este fin de semana. Por talla, edad, medidas... debería tener un cuerpo
Estoy por patentar la categoría. Prometo cedérsela con enorme gusto a los adonis patrios. Sin rencores. mjgonzalez@diariolarioja.com













