Los hechos sucedieron el 29 de diciembre del año pasado, cuando J.P.H. se desplazó en el coche de su madre desde Burgos hasta el Centro Comercial Berceo, de Logroño. Allí, robó un jersey valorado en cien euros, una cazadora valorada en 399,95 euros, y dos videojuegos valorados en 134,8 euros. Su conducta levantó sospechas. Al decir una vigilante que iba a llamar a la Policía, el acusado pegó un manotazo al teléfono, así como empujones a ésta y al otro vigilante.













